04.29.08

Leonidas, Josefo - Los escandalosos amores de los filósofos

Publicado en Filosofia, Varios Educativos/Divulgación tagged , , en 12:47 am por ellibrero

DEDICATORIA
A los profesores de Filosofía, como aporte a su espantosa labor, en la cual pueden emplear este libro como texto de enseñan‐za, ya que, para ese fin, es tan inservible como los actualmente en uso.

ESTA ES una historia de los filósofos, desde Tales de Mileto hasta Carlos Marx, escrita en forma sencilla, y, en lo posible, amena. Está dirigida especialmente a las personas que tienen cierta confusión entre Adenauer, Schopenhauer y Eisenhower, o que cuando oyen hablar de Augusto Comte dicen:
—¡Ah, Comte, el de Montecristo!
¿Por qué, entonces, si ésta es una obra seria y erudita, su título es “Los escandalosos amores de los filósofos”, que no le anda ni por las tapas?
Simplemente, por razones publicitarias.
Según minuciosas investigaciones realizadas por sociólogos norteamericanos, de cada diez mil personas hay nueve mil novecientas noventa y siete que sufren de obsesión sexual crónica, una que la sufre en forma aguda, y dos que están muertas. Este interesante descubrimiento ha sido aplicado con éxito en la propaganda cinematográfica, especialmente a través de los títulos. Así, por ejemplo, si a una mala película se la titula “Laura desnuda” (aunque Laura aparezca más forrada que un esquimal), esto le asegura permanecer en car‐telera, a tablero vuelto, no menos de tres meses.
Las empresas distribuidoras de películas aplican aquel principio al traducir los títulos. Tradujeron “Le garçon sauvage” como “Fruto del pecado”; “Vita da cani” como “Hijas del pecado”, y “The butterfly” como “Desnuda por el mundo”, convirtiendo así tres bodrios en éxitos de taquilla.
Si el truco resulta con las películas, tiene que servir también tratándose de libros.

INTRODUCCIÓN
¿Qué es un filósofo?

LOS FILÓSOFOS son hombres que hacen del pensar un oficio, que tratan de vivir de eso. En realidad tiene sus ventajas como profesión, pues no cansa: se puede trabajar tendido en la playa o sentado en un bar. Pero se gana poco. Para ser filósofo hay que estar cesante o ser millonario.
Pero no se crea que los filósofos pueden pensar en cualquier cosa. Nada de eso. Sus pensamientos tienen que referirse a Problemas de la Filosofía. ¿Y ésta qué es? Ardua tarea sería explicarlo, así es que nos limitaremos a señalar la etimología de esa palabra. Filosofía deriva de las raíces griegas “filo”, que significa “amante” y “sofía”, esto es, “Sofía”. En este caso, como en tantos otros, el origen etimológico no es suficiente para aclarar el concepto, pero algunas luces da.
A continuación veremos quiénes han sido y qué han hecho esos hombres que, parodiando la máxima que dice: “Primero hay que vivir y después filosofar” (Primum vivere, deinde, filosofare), han creado, esta otra: “Primero hay que filosofar y después trabajar” (Primum filosofare, deinde pelare il ajum).

Me lo agendè para leerlo, lo ùnico que se es que fue escrito por un chileno (abogado creo) y obviamente es tono humorístico. Si alguièn lo ha leido y quiere comentarmelo estarìa bàrbaro. Son sòlo 94 pàginas, en cuanto lo lea les cuento algo mas!

OTRA COSA, MUY BUENO EL INDICE :)

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04.21.08

- Rivera Sánchez, María Magdalena; Herrera Cruz, Luis.

Publicado en Psicología, Uncategorized en 12:24 am por ellibrero

Rivera Sánchez, María Magdalena; Herrera Cruz, Luis.

Investigación sobre las diferencias en el perfil psicológico de un grupo de personas con intento suicida y otro grupo (control) que no presenta esta conducta.

En todos los organismos la muerte es un proceso gradual y natural, pero en algunos casos ésta presenta el rasgo particular de ser obra de la víctima. El suicidio no es una enfermedad, a pesar de que algunos así lo consideren, porque es el fenómeno que resulta de la conducta humana y una complicada tendencia autodestructiva, por lo que el suicidio es el acto de desesperación de alguien que no quiere vivir.

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04.07.08

LOS NO LUGARES: ESPACIOS DEL ANONIMATO - Marc Auge

Publicado en Uncategorized en 12:48 am por ellibrero

LOS NO LUGARES

Una antropología de la Sobremodernidad

Marc Augé (Ed. Gedisa)
ISBN: 8474324599. ISBN-13: 9788474324594

Los «no lugares» son aquellos espacios que no existían en el pasado, pero que ahora aparecen como ubicación innegable en el devenir del hombre contemporáneo. Se caracterizan por su propia condición de enclaves anónimos para hombres anónimos, ajenos por un período de tiempo a su identidad, origen u ocupaciones. Como afirma Marc Augé:

«Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. La hipótesis aquí defendida es que la sobremodernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son en sí lugares antropológicos y que contrariamente a la modernidad baudeleriana, no integran los lugares antiguos.»

La mención a Baudelaire es intencionada: Augé yuxtapone los no lugares actuales a aquellos lugares que encontramos en los textos de Baudelaire, Chateaubriand, Proust o Benjamin, unos lugares anclados en la memoria que se identificaban gracias al poder de la palabra de los actores que los habitaban, gracias a la fuerza de los hablantes. Ahora, en cambio, los no lugares apenas permiten un furtivo cruce de miradas entre personas condenadas a no reencontrarse, mudas.

Para Augé entre los «no lugares» paradigmáticos se cuentan «las autopistas y los habitáculos móviles llamados «medios de transporte» (aviones, trenes, automóviles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las estaciones aeroespaciales, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la madeja compleja, en fin, de las redes de cables o sin hilos que movilizan el espacio extraterrestre a los fines de una comunicación tan extraña que a menudo no pone en contacto al individuo más que con otra imagen de sí mismo». El autor realiza un minucioso análisis de estas superficies a partir de su condición de antropólogo y etnólogo, enmarcándose voluntariamente en la que denomina una «antropología de lo cercano», la cual se sustenta en su defensa de una antropología «del aquí y el ahora». Como observador e investigador de campo, Augé analiza algunos de los procesos habituales del hombre posmoderno –o sobremoderno–, desde la compra de víveres en el supermercado hasta el acceso a las salas de embarque de un aeropuerto. De ese modo, logra descodificar un tipo de lenguaje que es ajeno a la palabra en su concepción tradicional, y que le lleva a afirmar que el usuario, al relacionarse con los no lugares, se inscribe siempre en una relación contractual. Ese contrato «tiene siempre relación con la identidad individual de quien lo suscribe» y se visibiliza de muchas maneras diferentes: de forma expresa mediante el billete que se presenta al revisor, a la azafata o a la salida de la autopista de peaje; de forma tácita, pero también vinculante, al empujar el carrito que el supermercado pone a disposición de los clientes. Aunque con dos precisiones importantes: el usuario del no lugar, señala Augé, siempre ha de probar su inocencia (basta recordar cuántas veces se le demanda el carné), y actúa desposeído de sus identificaciones actuales o habituales. Desde esa caracterización, el hombre del no lugar no es únicamente un hombre anónimo, es, sobre todo, un hombre solo. Y Augé acaba presentando una visión del hombre moderno que cobra las dimensiones de una etnología de la soledad.

Los no lugares. Espacios del anonimato (1993), es un libro tan riguroso en su análisis de las pequeñas cosas como provocador en sus conclusiones. Su texto tiene efectos colaterales, no obstante, nada desdeñables: si tras leer a Proust las magdalenas ya no volvieron a saber igual, después de este libro las esperas en los aeropuertos, las colas en los peajes, adquieren una nueva significación, en un mundo que podía sentirse asfixiante en su devenir, pero que no parecía inquietante en el deambular cotidiano.

Biografía del autor:
Marc Augé (Poitiers, 1935) es profesor de antropología y etnología de l’École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, institución de la que fue director (1985-1995). También ha sido responsable y director de diferentes investigaciones en el CNRS. Entre sus numerosos libros cabe destacar El genio del paganismo (1982), Travesía por los jardines de Luxemburgo (1985), El viajero subterráneo. Un etnólogo en el metro (1986), Dios como objeto (1988), Hacia una antropología de los mundos contemporáneos (1994), El viaje imposible. El turismo y sus imágenes (1997) y Las formas del olvido (1998).

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01.30.08

HASTA MARZO

Publicado en Uncategorized en 12:54 am por ellibrero

Estimados:

El Librero se va de vacaciones hasta los primeros días de marzo, por lo que me despido por un rato.

Hasta la vuelta!

El Librero

01.12.08

LIBROS EN INGLES O EN CASTELLANO?

Publicado en Uncategorized en 12:54 am por ellibrero

La gran mayoría de los libros académicos conseguibles por la red se encuentran en idioma inglés.

Más allá de que seguiré intentando postear textos en castellano por sobre todas las cosas, me pregunto si podría interesarle a alguien que subiera algunas obras (enciclopedias, atlas, trabajos muy específicos) escritas esa lengua.

Me gustaría saber que piensan.

Me voy a dormir, hasta mañana

El Librero

01.04.08

Almafuerte- Poesía Completa

Publicado en Uncategorized tagged , , , en 1:15 pm por ellibrero

Temas: POESIA
Autor: ALMAFUERTE
Editorial: Losada
ISBN:950-03-0400-7
 
Peso estimado: 350 gramos

Biografia

Más conocido por su seudónimo “Almafuerte”, Pedro Bonifacio Palacios nació en San Justo (Buenos Aires), el 13 de mayo de 1854 y falleció en 1917 en la ciudad de La Plata. Pierde a su madre a los cinco años y su padre hace abandono del hogar. Su familia era muy humilde y desprovista de recursos, por lo que tan sólo alcanzó a realizar pocos estudios primarios. También fue deficiente la cultura que logró adquirir más adelante por su solo esfuerzo, ya que su vida azarosa y llena de privaciones no le permitió superar la categoría de un rudimentario autodidacto. Es así como a partir de los siete años el niño vive en Buenos Aires en compañía de su tía, Carolina Palacios, y concurre a la escuela primaria. A los quince o dieciséis un hecho insólito lo aleja de quien para él fuera su segunda madre y comienza su labor solitaria. Es sucesivamente ayudante en la escuela donde había cursado sus estudios elementales, profesor de dibujo y declamación en Balbanera, aspirante a una beca para continuar sus estudios de pintura en Europa, fundador junto a algunos amigos de un club político…

Ejerció como maestro y director de escuelas durante la presidencia de Sarmiento; por causa de sus artículos y poemas, siempre combativos, los que provocaban apasionados ataques y defensas, llegó a ser dejado cesante en una escuela.

Pero debe alejarse de sus proyectos y aspiraciones, incluso de su novia (que le resulta infiel)… Parte al interior de su provincia natal y se desempeña como maestro rural en Mercedes, Chacabuco, Salto y Trenque Lauquen mientras que a su vez, alternativamente, se desempeña como periodista de combate en Mercedes, Chacabuco y La Plata. Su civismo se vigoriza desde los días iniciales de la Unión Cívica, le apasiona la revolución del ‘90, en 1904 apoya a Marco Avellaneda.

En 1896 queda cesante en su actividad por carecer de título habilitante (en Trenque Lauquen), y es designado prosecretario de la Cámara de Diputados bonaerense y más tarde bibliotecario-traductor de la Dirección de Estadística. Hacia 1902 vive en la Capital Federal con un puesto de cartero, al que renuncia cuando Quintana asume la presidencia. a fines de 1904 se instala en La Plata y allí continúan sus miserias, amarguras, protestas y rebeldías. En la misma ciudad publica su libro de poemas Lamentaciones (1906) y proyecta sus obras completas. En 1913 ofrece en el Teatro Odeón de Buenos Aires un ciclo de lecturas de sus Poemas y Evangélicas, que extiende luego a otras ciudades y pueblos. El Congreso Nacional le acuerda en septiembre de 1916 una pensión vitalicia de 200 pesos mensuales, que no llegará a cobrar, pues muere en La Plata el 28 de febrero de 1917 en medio de la pobreza extrema. Su trágica existencia templó un espíritu luchador.

Su estilo poético, personal y extremadamente vigoroso, reflejando en cada obra, tumultuosa, apasionada, viril y rebelde; dejan entrever un alma virtuosa e inquieta. Por su muy original estilo es difícil incluirlo en una corriente literaria determinada. Su ética marcó a varias generaciones de autores y lectores sin perder nunca actualidad, de tono admonitorio y profético, de inspiración bíblica, con su remarcada vertiente social y humana le valieron los más altos elogios que haya recibido poeta alguno sobre estas tierras.
Fuente: http://members.fortunecity.com/detalles2002/poesia/almafuerte/almafuerte.html

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12.24.07

Stanley G. Payne - El Catolicismo Español

Publicado en Uncategorized tagged , , , en 10:27 pm por ellibrero

ISBN: 9788408064305
Título: El catolicismo español
Autor: Stanley G. Payne
Prólogo: Tom Burns Marañón
Editorial: Planeta
Lugar y fecha: Barcelona, 2006
Páginas: 400 páginas

Una revisión magistral del papel desempeñado por la Iglesia española en el curso de los siglos, desde la Reconquista hasta hoy, que nos muestra cómo el catolicismo peninsular ha ido adoptando diversas formas al compás de los tiempos y adaptando su doctrina a las circunstancias más variadas y conflictivas. Un libro de divulgación histórica, magníficamente documentado, riguroso, veraz y ameno, que se lee con enorme interés, y que, gracias a la ponderación y asepsia con que se expresa el autor, resulta muy convincente. Desde los primeros siglos y la lucha contra el infiel hasta las repercusiones que las actitudes del papa Juan Pablo II han tenido en la Iglesia de España, pasando por la Inquisición, la época del florecimiento escolástico, el regalismo borbónico, el liberalismo de inspiración francesa y la aparición del anticlericalismo.

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STANLEY G. PAYNE- EL FASCISMO

Publicado en Uncategorized tagged , , , en 10:00 pm por ellibrero

Autor : Payne, Stanley G.Editor : Alianza Editorial S.A.
Lengua : Castellano
SBN-13: 9788420637396
ISBN-10: 8420637394

Lanzamiento : 2001
Número de páginas : 272

Tamaño: 1.8 mb

Resumen: Este documentado ensayo se propone definir EL FASCISMO a través del estudio comparado de los diversos movimientos que han esgrimido ese nombre o que lo han recibido de sus adversarios. STANLEY G. PAYNE establece los criterios que diferencian al fascismo tanto de la derecha autoritaria conservadora como de la extrema derecha. Los sistemas de Mussolini y Hitler, los regímenes de Franco y Salazar, la expansión mimética del fascismo en diversas naciones europeas y la difusión de sus rasgos doctrinales en otros lugares del planeta suministran un rico material empírico para la síntesis. En su búsqueda de una tipología del fascismo genérico, Payne rechaza las explicaciones monocausales, subraya la complejidad de este fenómeno y apunta los rasgos comunes ideológicos, políticos y retóricos de una manifestación peculiarmente europea e históricamente enmarcada en el periodo de entreguerras.

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Aleksandr Solzhenitsyn

Publicado en Uncategorized en 9:32 pm por ellibrero

Aleksándr Isáyevich Solzhenítsyn (en ruso, Алекса́ндр Иса́евич Солжени́цын) (Kislovodsk, Rusia, 11 de diciembre de 1918) es escritor, historiador y Premio Nobel de Literatura ruso.

Biografía y carrera literaria [editar]

Hijo de un terrateniente cosaco muerto poco antes de que naciera y una maestra, pasó su infancia en Rostov del Don y estudió en la Universidad de esta ciudad matemáticas y física; ya entonces intentó publicar algunos trabajos. Se graduó en 1941 y empezó a servir ese mismo año en el ejército soviético hasta 1945 en el cuerpo de transportes primero y más tarde de oficial artillero. Participó en la mayor batalla de tanques de la historia (Batalla de Kursk) y fue detenido en febrero de 1945 en el frente de Prusia Oriental, cerca de Königsberg (hoy Kaliningrado) poco antes de que empezara la ofensiva final del Ejército soviético que acabaría en Berlín. Fue condenado a ocho años de trabajos forzados y a destierro perpetuo por opiniones antiestalinistas que había escrito a un amigo. Lo encerraron en la Lubyanka y los primeros años de su cautiverio los pasó en varios campos, hasta que gracias a sus conocimientos matemáticos fue a parar a un centro de investigación científica para presos políticos vigilado por la Seguridad del Estado; eso le inspiró su novela El primer círculo.

En 1950 fue trasladado a un campo especial en la ciudad de Ekibastuz, en Kazajistán, donde se gestó Un día en la vida de Iván Denísovich. También trabajó de presidiario minero, albañil y forjador, y contrajo un tumor del que fue operado; el cáncer se le reprodujo y esa experiencia sirvió de material para su novela Pabellón del cáncer, que terminó en 1967. Un mes después de haber cumplido los ocho años de condena, Stalin había muerto, aunque las penas de Solzhenitsyn no habían acabado. Aún tenía que cumplir el destierro «a perpetuidad», por lo que fue enviado a Kok Teren desde marzo de 1953 a 1956, lo que aprovechó para escribir en secreto mientras daba las clases en la escuela primaria. Liberado y rehabilitado en 1956, a Solzhenitsyn se le permitió vivir en Vladímir y Ryazán, en el centro de Rusia, donde pudo llevar una vida normal, dando clases de matemáticas y escribiendo sobre sus experiencias en la cárcel. Ese fue el material de su primera novela, Un día en la vida de Iván Denísovich (noviembre de 1962), que fue publicada gracias al deshielo provocado por la denuncia del Estalinismo realizada en el XX congreso del PCUS por Nikita Jruschov. Lo hizo el poeta Aleksándr Tvardovski en la revista literaria que dirigía, la más importante de su país, Novy Mir (Nuevo Mundo) y le procuró una gran popularidad en la URSS y fuera de ella. Pero la apertura duró poco y el autor se pasó los últimos años sesenta en un forcejeo constante para poner a salvo del KGB sus archivos y manuscritos, muchos de ellos difundidos por toda Rusia en samizdat, copias rudimentarias clandestinas. Un día en la vida de Iván Denísovich fue prohibida, y el original de El primer círculo, del que el autor había hecho varias versiones, fue confiscado, así como todos sus papeles.

Antes había publicado a duras penas Nunca cometemos errores (1963) y Por el bien de la causa (1964). En 1969 fue expulsado de la Unión de Escritores Soviéticos por denunciar que la censura oficial le había prohibido varios trabajos, pudiendo apenas publicar las novelas El primer círculo (1968), El pabellón del cáncer (1968-1969) y Agosto 1914 (1971). El galardón del Premio Nobel de Literatura de 1970 acudió en su ayuda; declinó, sin embargo, ir a Estocolmo por temor a que las autoridades soviéticas no le permitieran regresar y, también, para ultimar su obra más conocida, el monumental Archipiélago Gulag. La primera parte fue publicada en diciembre de 1973 en París, después de que una copia del manuscrito se perdiera al caer en manos del KGB en la URSS y su portadora, secretaria del autor, se suicidara tras haber sido torturada. «Con el corazón oprimido -explicó en la primera página-, durante años me abstuve de publicar este libro, ya terminado. El deber para los que aún vivían podía más que el deber para con los muertos. Pero ahora, cuando pese a todo, ha caído en manos de la Seguridad del Estado, no me queda más remedio que publicarlo inmediatamente».

Para escribir esta obra Solzhenítsyn había entrevistado a 227 supervivientes de los campos de trabajo soviéticos o gulags, cuyas identidades protegió con celo. Mezcla hechos históricos y autobiográficos con testimonios personales ajenos y la obra desencadenó un vendaval de ataques al autor en la prensa y los medios soviéticos. Fue detenido y acusado de traición el 12 de febrero de 1974 y al día siguiente se lo expulsó de la URSS y marchó al exilio. Fue deportado a Alemania Oriental (ahora parte de la República Federal de Alemania) y privado de la ciudadanía soviética.

Archipiélago Gulag es un análisis extremadamente documentado del sistema de prisiones soviético, del terrorismo y de la policía secreta. Con un estilo suelto, alejado de solemnidades melodramáticas y un leve toque irónico que aliviaba la tensión lectora en un laberinto de continuas tragedias, se enumeraban las atrocidades de un Estado enfrentado demencialmente a su propio pueblo casi desde sus inicios. En uno de los momentos de mayor esplendor del gulag, hacia 1936, había unos cinco millones de prisioneros que componían lo que Franz Kafka hubiera llamado “la colonia penitenciaria”. Un número que aumentó año tras año hasta la muerte de Stalin, en 1953. En total, entre 1928 y el fallecimiento del “Padre de los pueblos”, entre 40 y 50 millones de personas fueron enviadas a cumplir condenas en lo que metafóricamente denominó Solzhenitsyn archipiélago de campos de trabajo repartidos por toda la URSS. Aproximadamente la mitad de ellas nunca regresaron.

Archipiélago Gulag se publicó primero en Francia (1973) y apareció poco después en otros idiomas. Archipiélago Gulag 2 y Archipiélago Gulag 3 fueron publicados en 1975 y 1978 respectivamente. Viajó a los Estados Unidos en 1975 para establecerse allí tras publicar la novela-documento Lenin en Zurich: capítulos, en una casa cerca de Cavendish (Vermont), con su esposa Natasha y sus tres hijos. Ahí se dedicó a escribir dos ensayos: El roble y el ternero, fundamental para entender el mecanismo interno de la vida literaria soviética, y El peligro mortal, en el que analiza los errores de la visión estadounidense sobre Rusia, adonde volvió a la caída del bloque soviético, al recuperar oficialmente la ciudadanía soviética, con lo que, al fin, pudo regresar a su país en 1994, donde tuvo un recibimiento digno de un héroe, a pesar de lo cual no ha dejado de ejercer el pensamiento crítico sobre Rusia. Sus últimos trabajos son Cómo reorganizar Rusia (1990) y El problema ruso: al final del siglo XX (1992). En 1967 escribió: «No tengo ninguna esperanza en Occidente, y ningún ruso debería tenerla. La excesiva comodidad y prosperidad han debilitado su voluntad y su razón». Proclamaba que Occidente carecía de recursos morales y espirituales para resistirse a su propia decadencia. En la actualidad, dedica la mayor parte de su tiempo a lo que considera la culminación de su trayectoria, una novela histórica de fondo tolstoiano, La rueda roja, que abarca desde la caída del régimen zarista al ascenso al poder de los bolcheviques. Es una tetralogía compuesta por Agosto 1914, Octubre 1916, Marzo 1917 y Abril 1917.

En 1983 recibió el Premio Templeton.

En una entrevista publicada últimamente afirma que uno de los principales males de Rusia consiste en carecer de una verdadera e importante administración a nivel local, que pueda fundar una democracia real desde sus cimientos.

Bibliografía

  • Un día en la vida de Iván Denisovich (1950)
  • Nunca cometemos errores (1963)
  • Por el bien de la causa (1964)
  • El pabellón del cáncer (1967-6 8)
  • El primer círculo (196 8)
  • Agosto 1914 (1971)
  • Archipiélago Gulag (1973)
  • Lenin en Zurich: capítulos (1975)
  • Archipiélago Gulag 2 (1975)
  • Archipiélago Gulag 3 (197 8)
  • El roble y el ternero
  • El peligro mortal
  • Cómo reorganizar Rusia (1990)
  • El problema ruso: al final del siglo XX (1992)
  • La rueda roja, tetralogía compuesta por Agosto 1914, Octubre 1916, Marzo 1917 y Abril 1917
  • El error de Occidente (Colección de ensayos)

Declaraciones tras su visita a España en 1976

  • ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? (…) Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (…)
  • Los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero (…) En nuestro país estamos como encarcelados. Paseando por Madrid y otras ciudades (…) más de una docena, he podido ver en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente docenas y docenas de manos tendidas luchando por procurárselos (…)
  • También he observado que en España uno puede utilizar libremente las fotocopiadoras (…) Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así en nuestro país.
  • En su país (dentro de ciertos límites, es cierto) se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años del poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladora.(…)
  • Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.

Descargas

El problema ruso al final del siglo XX

Aleksandr Isaevich Solzhenitsyn (Ed. Tusquets)
Precio:11 € ($15,85)
Idioma: Español
ISBN: 8472238512. ISBN-13: 9788472238510

84 p. ; 21×14 cm. (01/05/1995).

La tarea de encontrar puntos de referencia en la terrible confusión del poscomunismo es urgente, y la situación grave : la nación rusa, agotada, desorientada, desalentada, apática, ya no puede garantizar su propia supervivencia. Con la lucidez de quien ve cómo afloran las guerras civiles sobre el cadáver de los imperios, el autor traza un balance de los trece reinos más importantes de la dinastía Romanov y de los setenta años de dictadura bolchevique. A los rusos se les ha explotado, sometido, diezmado, siempre en nombre de una política criminal. ¿Qué hacer hoy ? Solzhenitsyn deja entrever un camino que arranca de la necesidad de recuperar la memoria colectiva.

El Primer Círculo

Idioma: Español
ISBN: 8472236420. ISBN-13: 9788472236424
754 p. ; 22×15 cm. (01/11/1992).
En una oscura tarde del invierno de 1949, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de la URSS llama a la embajada norteamericana para revelarles un peligroso y aparentemente descabellado proyecto atómico que afecta al corazón mismo de Estados Unidos. Pero la voz del funcionario quedaba grabada por los servicios secretos del Ministerio de Seguridad, cuyos largos tentáculos alcanzan también la Prisión Especial nº 1, donde cumplen condena los científicos rusos más brillantes, víctimas de las siniestras purgas estalinistas, y donde son obligados a investigar para sus propios verdugos. A esa prisión «de lujo», que es en realidad el primer círculo del Infierno dantesco, donde la lucha por la supervivencia alterna con la delación y las trampas ideológicas, le llega la misión de acelerar el perfeccionamiento de nuevas técnicas de espionaje con el fin de identificar lo antes posible la misteriosa voz del traidor.Al lector no le queda sino seguir al autor, el alma en vilo, hasta un final imprevisible.

Nunca cometemos errores. Un incidente en la estación Krechetova

Autor/es Solzhenitsyn, Aleksandr Isaevich
Editorial:
Tusquets Editores, Barcelona, Enero - 1970.

Materias:

89 Otras literaturas.
En la lucha por la libertad

Este volumen reúne los discursos pronunciados por Alejandro Solyenitzin en los Estados Unidos, en la víspera de la conferencia de Helsinski, durante una visita que realizó a dicho país, en junio y julio de 1975, a invitación de la Central Obrera Norteamericana y ante los miembros del Senado. Su lectura produjo una verdadera conmoción en el mundo occidental.

Con la sinceridad y el sentido de heroísmo que ha impregnado toda su acción y su obra, Solyenitzin denuncia el pseudo aflojamiento de la tensión con la Unión Soviética, y explica la necesidad de substituir la diplomacia de capitulaciones, grandes y pequeñas, que se ha seguido hasta ahora, por una política de moral y firmeza y de auténtica defensa de los valores humanos amenazados y menospreciados con tanta frecuencia. Es un alegato vehemente y veraz, realmente uno de los documentos más importantes de los tiempos recientes.

Archipielago Gulag


Archipiélago Gulag era el nombre de la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo xx. En este monumental documento, solzhenitsyn, que estuvo confinado en uno de esos campos, reconstruye minuciosamente la vida en el interior de la industria penitenciaria en tiempos de la Unión Soviética, y su disección se convierte en un viaje a través del miedo, el dolor, el frío, el hambre y la muerte, con los que el régimen totalitario acalló toda disidencia.Con este primer volumen, al que le siguen dos más, se inicia la traducción íntegra, por primera vez en nuestro idioma, de este legendario testimonio -redactado entre 1958 y 1967- que estremeció los cimientos del totalitarismo comunista.

1950. Un día en un campo de concentración soviético, un lugar donde se vive “a ras del suelo” y “los reclusos no tienen por qué tener relojes: los guardianes saben la hora, y con esto basta”; donde “ni siquiera en sus ideas gozan los reclusos de libertad. Siempre vuelven a lo mismo y no cesan de rumiar: ¿descubrirán la ración que he escondido en mi colchón?, ¿me darán de baja esta noche en la enfermería?…”

EL SEÑOR DE LOS CATAROS - Alders Hanny

Publicado en Uncategorized tagged , , , , en 3:25 pm por ellibrero

El catarismo es la doctrina de los cátaros, un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando asentarse hacia el siglo XIII en tierras de Languedoc, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón.

Los llamados cátaros eran un movimiento religioso-cultural, propulsor de un nuevo orden social a partir del desarrollo individual. Desde sus fundamentos se oponían a la Iglesia Católica, a sus formas autoritarias y represivas de entonces, la cual negaba la posibilidad a los hombres de alcanzar un estado de desarrollo espiritual fuera de las instituciones católicas y sin la guía de un representante de la iglesia. La iglesia cátara fue uno de los numerosos movimientos sociales que intentaron romper con esta hegemonía eclesiástica e instaurar un nuevo orden, por lo que fue perseguida. Ya por el siglo XII, este movimiento tomó fuerza y comenzó a ganar muchos devotos, por lo que la Iglesia Católica intentó suprimirlo, debido a que los veían como rivales de mucha peligrosidad.

Con influencias del maniqueísmo en sus etapas pauliciana y bogomila, el catarismo criticó las prácticas y la visión de la jerarquía de la Iglesia Católica, que en respuesta lo consideró herético.

Tras una tentativa misionera, y frente a su creciente influencia y extensión, la Iglesia terminó por invocar al uso de la fuerza, con el apoyo de la corona de Francia, para lograr su erradicación a partir de 1209 mediante la Cruzada albigense. A finales del siglo XIII el movimiento, reprimido con violencia por la Inquisición y debilitado, entró en la clandestinidad, pero desde la segunda mitad del siglo XX, el catarismo es objeto de investigaciones y de un esfuerzo por integrar su recuerdo a la identidad de las regiones donde se encontraba su foco central de influencia: el Languedoc y la Provenza, regiones del “Midi” o tercio sur de Francia.

Etimología [editar]

El nombre «cátaro» viene probablemente del griego καθαρός (kazarós): ‘puros’. Otro origen sugerido es el término latino cattus: ‘gato’, el alemán ketter o el francés catiers, asociado habitualmente a “adoradores del diablo en forma de gato” o brujas y herejes. Probablemente esta etimología es un simple mito creado por algunos católicos. Una de las primeras referencias existentes es una cita de Eckbert von Schönau, el cual escribió acerca de los herejes de Colonia en 1181: «Hos nostra Germania cátharos appéllat».

Los cátaros fueron denominados también albigenses. Este nombre se origina a finales del siglo XII, y es usado por el cronista Geoffroy du Breuil of Vigeois en 1181. El nombre se refiere a la ciudad occitana de Albi (la antigua Álbiga). Esta denominación no parece muy exacta, puesto que el centro de la cultura cátara estaba en Tolosa (Toulouse) y en los distritos vecinos. También recibieron el nombre de «poblicantes», siendo este último término una degeneración del nombre de los paulicianos, con quienes se les confundía.

Creencias [editar]

Los cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán.

Según los autores católicos tradicionales, esta era una característica distintiva del gnosticismo, cierta corriente residual del neoplatonismo (Plotino fue antignóstico), principalmente el maniqueísmo y luego la teología de los bogomilos. Probablemente, esta idea también había sido influida por otras antiguas líneas de pensamiento gnósticas. De acuerdo con los cátaros, el mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo. Los cátaros identificaron al Demiurgo con el ser al que los cristianos denominaban Satán. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no habían hecho esta identificación, probablemente porque el concepto del diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media.

Según la comprensión cátara del evangelio, El Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó Cielos y almas. El mundo material, el mal, las guerras, las iglesias mundanas y papas eran obra de la mano de Satanás, ya que Dios es el amor y bondad perfectos y no puede hacer ningún mal.

Según los cátaros los hombres son una realidad transitoria, una “vestidura” de la simiente angélica. Afirman que el pecado se produjo en el cielo y que se ha perpetuado en la carne. La doctrina católica tradicional, en cambio, considera que aquél vino dado por causa de la carne y contagia en el presente al hombre interior, al espíritu, que estaría en un estado de caída como consecuencia del pecado original. Para los católicos la fe en Dios redime, mientras que para los cátaros exigen un conocimiento (una gnosis) del estado anterior del espíritu para purgar su existencia mundana y una transformación personal a partir de dicho conocimiento. No existe en ellos una sumisión a lo dado, a la materia, que no sería más que un sofisma tenebroso que obstaculiza la salvación.

En resumen, el cátaro pretende restituir transitoriamente la vida angélica en el mundo para hacerse, como individuo iluminado, merecedor de una existencia superior. El catarismo supone un cuestionamiento abierto de toda la revelación católica, así como de sus ejes filosóficos y políticos centrales.

Los cátaros también creían que las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de un autoconocimiento que las llevaría a la visión de la divinidad y así poder escapar del mundo material y elevarse al paraíso inmaterial. La forma de escapar al ciclo de reencarnaciones era vivir una vida ascética, contemplativa, de autoconocimiento y no ser corrompido por el mundo. Aquellos que siguiesen estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, y tenían el poder de borrar los pecados y conexiones con el mundo material de las personas, de forma que fuesen al cielo cuando murieran. Los Perfectos vivían de forma irreprochablemente frugal, en claro contraste con la vida dentro de la corrupta y opulenta Iglesia de la época.

Comúnmente, la ceremonia de eliminación de los pecados, llamada consolamentum, se llevaba a cabo en personas a punto de morir. Después de recibirlo, el creyente podría incluso dejar de comer para acelerar la muerte y evitar la “contaminación” del mundo. El consolamentum era el único sacramento de la fe cátara.

No tenían ningún rito matrimonial. Según las fuentes inquisitoriales, entre los sectarios estaba permitida la práctica de la homosexualidad (que en esa época se denominaba «sodomía»), dudoso por cuanto fueron acusaciones de la Iglesia Católica, que no se abstuvo de mentir y calumniar a sus potenciales competidores, y tampoco pudo ser comprobado porque los cátaros nunca fueron conducidos a juicio sino directamente ejecutados.

Los cataros comprendían la virginidad como la abstención de todo lo que es capaz de “aterrar” el compuesto espiritual, como la imagen universal de la vida, que deja realizar el divino potencial. Por eso enseñaban que Dios obsequia los medios necesarios, en primer lugar el misterio del consolamentum (consuelo) o el bautismo espiritual - el sacramento de la obtención del Espíritu Santo – que define y consagra la vida futura de la persona.

(…) Creían que no era posible un Dios bueno (de naturaleza espiritual) se hubiese reencarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Esta creencia específica se denominaba docetismo. Más aún, creían que el dios Yahvé del Antiguo Testamento era en verdad el diablo, ya que había creado el mundo y debido también a sus cualidades («celoso», «vengativo», «de sangre») y a sus actividades como «Dios de la Guerra».

El tema de la salvación no era primordial para el catarismo, primero era el tema del amor. Igualmente entendían a su modo el arrepentimiento. No era una penitencia para la redención de los pecados, sino que era la aspiración hacía la perfección. La sed de elevarse al nivel espiritual más elevado, venciendo la naturaleza caída en sí mismos.

Consideraban que no solo era posible sino necesario liberarse del pecado antes, y no después, del Juício Universal; es decir en el transcurso de la vida, a diferencia de la iglesia católica, la que impulsaba la redención luego de la muerte.

Una de las ideas que resultaron más heréticas en la Europa feudal fue la creencia de que los juramentos eran un pecado, puesto que ligaban a las personas con el mundo material. Denominar a los juramentos pecado era muy peligroso en una sociedad en la que el analfabetismo era norma común y casi todas las transacciones comerciales y compromisos de fidelidad se basaban en juramentos.

Al llegar al siglo XIII, la fe cátara ya entró firmemente en la vida occitana. Los castillos situados en las montañas sobre el mar se hicieron la expresión física de las alturas espirituales, en las cuales habitaban los cátaros.

Supresión [editar]

En 1147, el papa Eugenio III envió un legado a los distritos afectados para detener el progreso de los cátaros. Los escasos y aislados éxitos de Bernardo de Claraval no pudieron ocultar los pobres resultados de la misión ni el poder de la comunidad catara en la Occitania de la época. Las misiones del cardenal Pedro (de San Crisógono) a Tolosa y el Tolosado en 1178, y de Enrique, cardenal-obispo de Albano, en 1180-1181, obtuvieron éxitos momentáneos. La expedición armada de Enrique de Albano, que tomó la fortaleza de Lavaur, no extinguió el movimiento.

Las persistentes decisiones de los concilios contra los cátaros en este periodo —en particular, las del Concilio de Tours (1163) y del Tercer Concilio de Letrán (1179)— apenas tuvieron mayor efecto. Cuando Inocencio III llegó al poder en 1198, resolvió suprimir el movimiento cátaro con la definición sobre la fe del IV Concilio de Letrán.

Esfuerzos pacíficos para combatir a los cátaros [editar]

Santo Domingo y los albigenses” de Pedro Berruguete.

A raíz de este hecho, la posibilidad cada vez más real de que Inocencio III decidiese resolver el problema cátaro mediante una cruzada provocó un cambio muy importante en la política occitana: la alianza de los condes de Tolosa con la Casa de Aragón. Así, si Raimundo V (1148-1194) y Alfonso II de Aragón (1162-1196) habían sido siempre rivales, en el año 1200, se concertó el matrimonio entre Ramón VI de Tolosa (1194-1222) y Eleonor de Aragón, hermana de Pedro II el Católico quien, en el 1204, acabaría ampliando los dominios de la Corona de Aragón con el Languedoc casándose con María, la única heredera de Guillermo VIII de Montpellier.

Al principio el papa Inocencio III probó con la conversión pacífica, enviando unos cuantos legados a las zonas afectadas. Los legados tenían plenos poderes para excomulgar, pronunciar interdictos e incluso destituir a los prelados locales. Sin embargo, éstos no tuvieron que lidiar únicamente con los cátaros, con los nobles que los protegían o con el pueblo que los veneraba, sino también con los obispos de la zona, que rechazaban la autoridad extraordinaria que el papa había conferido a los legados. Hasta tal punto que en 1204, Inocencio III suspendió la autoridad de los obispos en Occitania. Sin embargo, no obtuvieron resultados, incluso después de haber participado en el coloquio entre sacerdotes católicos y predicadores cátaros, presidido en Beziers en 1204, por el rey aragonés Pedro el Católico.

El legado papal y monje cisterciense Pedro de Castelnau, conocido por excomulgar sin contemplaciones a los nobles que protegían a los cátaros, llegó a la cima excomulgando al conde de Tolosa, Raimundo VI (1207) como cómplice de la herejía. El legado fue asesinado cerca de la abadía de Saint Gilles, donde se había reunido con Raimundo VI, el 14 de enero de 1208, por un escudero de Raimundo de Tolosa. El escudero afirmó que no actuaba por orden de su señor, pero este hecho fue aprovechado por el papa para ordenar a sus legados que predicasen una cruzada contra los albigenses (de acuerdo con la Enciclopedia Católica, el asesinato se realizó «probablemente con la connivencia de Raimundo VI de Tolosa»).

El Papa convocó al rey Felipe II de Francia para dirigir una cruzada contra los cátaros, pero esa primera convocatoria fue desestimada por el monarca francés, al que le urgía más por el conflicto con el rey inglés Juan Sin Tierra. Entonces Pedro el Católico, acabado de casar, acudió a Roma en donde Inocencio III le coronó solemnemente y, de esta manera, el rey de la Corona de Aragón se convertía en vasallo de la Santa Sede, con la cual se comprometía a pagar un tributo. Con este gesto, Pedro el Católico pretendía proteger sus dominios del ataque de una posible cruzada; por su parte, el Santo Padre, receloso de la actitud del rey aragonés hacia los príncipes occitanos sospechosos de tolerar la herejía (o incluso de practicarla), no quiso delegar nunca la dirección de la cruzada a Pedro el Católico sino, únicamente, asegurarse de que no se opusiera; seguramente para ganarse el favor papal, el rey aragones y su hermano Alfonso II de Provenza tomaron medidas contra los cátaros provenzale

La cruzada contra la herejía

En el 1207, al mismo tiempo que Inocencio III renovaba las llamadas a la cruzada contra los herejes, dirigidas ahora no sólo al rey de Francia, sino también al duque de Borgoña y a los condes de Nevers, de Bar y de Dreux, entre otros, el legado papal Pedro de Castelnau dictó sentencia de excomunión contra Raimundo VI, ya que el conde de Tolosa no había aceptado las condiciones de paz propuestas por el legado, en el que se obligaba a los barones occitanos no admitir judíos en la administración de sus dominios, a devolver los bienes expoliados a la Iglesia y, sobre todo, a perseguir los herejes. A raíz de la excomunión, Raimundo VI tuvo una entrevista con Pedro de Castelnau en Sant Geli en enero de 1208, muy tempestuosa y conflictiva, de la que no salió ningún acuerdo.

Así, la cruzada logró la adhesión de prácticamente toda la nobleza del norte de Francia, posiblemente instigada por el decreto papal estableciendo que toda la tierra poseída por los cátaros podía ser confiscada a voluntad y que todo aquel que combatiera durante cuarenta días contra los “herejes” sería leberado de sus pecados. Esto constituía una invitación abierta para el pillaje masivo con las bendiciones de la Iglesia ya que la zona estaba llena de simpatizantes reales o aparentes de la causa cátara. Así, no es sorprendente que los nobles del norte viajaran en tropel al sur a luchar por la Iglesia. Inocencio encomendó la dirección de la cruzada al rey Felipe II Augusto de Francia, el cual aunque declina participar, sí que permite a sus vasallos unirse a la expedición.

La llegada de los cruzados va a producir una situación de guerra civil en Occitania. Por un lado, debido a sus contenciosos con su sobrino, Ramón Roger Trencavel —vizconde de Albí, Béziers y Carcasona—, Raimundo VI de Tolosa dirige el ejército cruzado hacia los dominios del de Trencavel, junto con otros señores occitanos tales como el conde de Valentines, el de Auvernia, el vizconde de Anduze y los obispos de Burdeos, Bazas, Cahors y Agen. Por otro lado, en Tolosa se produce un fuerte conflicto social entre la «compañía blanca», creada por el obispo Folquet para luchar contra los usureros y los herejes, y la «compañía negra». El obispo consigue la adhesión de los sectores populares, enfrentados con los ricos, muchos de los cuales eran cátaros.

En un famoso incidente en 1209, la mayor parte de la población de Béziers fue brutalmente asesinada tras la caída de la ciudad a manos de las tropas católicas dirigidas por el legado papal y prior del Císter, Arnaud Amaury. Cuando le preguntaron como distinguir a los cátaros de los católicos, respondió, según relató el cronista cisterciense Cessari d’Heisterbach más de sesenta años después en su Dialogus Miracolorum: «Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos». La Enciclopedia Católica niega que estas palabras fueran pronunciadas nunca, ya que Béziers no quedó despoblada y derrocada, porque hubo posteriores resistencias y fue necesario un nuevo asedio.

La masacre de Béziers, que, según el cronista de la época Guillermo de Tudela, obedecía a un plan preconcebido de los cruzados de exterminar a los habitantes de las bástidas o villas fortificadas que se les resistieran, indujo al resto de ciudades a rendirse sin combatir, excepto Carcasona, la cual, asediada, tendrá que rendirse por falta de agua. Aquí sin embargo, los cruzados, tal como lo habían negociado los cruzados con el rey Pedro el Católico (señor feudal de Ramón Roger Trencavel), no masacraron a la población, sino que simplemente les obligaron a abandonar la ciudad. En Carcasona, muere Ramón Roger Trencavel. Sus dominios son otorgados por el legado papal al noble francés Simón de Montfort, el cual entre 1210 y 1211, conquista los bastiones cátaros de Bram, Minerva, Termes, Cabaret y Lavaur (este último con la ayuda de la compañía blanca del obispo Folquet de Tolosa). A partir de entonces se comienza a actuar contra los cátaros, condenándoles a morir en la hoguera.

La batalla de Muret [editar]

La masacre de Besiers y el expolio de los Trencavel por Simón de Montfort van a crear entre los poderes occitanos un sentimiento de rechazo hacia la cruzada. Así, en 1209, poco después de la caída de Carcasona, Raimundo VI y los cónsules de Tolosa van a negarse a entregarle a Arnaldo Amalric los cátaros refugiados en la ciudad. Como consecuencia, el legado pronuncia una nueva sentencia de excomunión contra Raimundo VI y lanza un interdicto contra la ciudad de Tolosa.

Para conjurar la amenaza que la cruzada anticátara comportaba contra todos los poderes occitanos, Raimundo VI, después de haberse entrevistado con otros monarcas cristianos –el emperador del Sacro Imperio Otón IV, los reyes Felipe II Augusto de Francia y Pedro el Católico de Aragón-, intenta obtener de Inocencio III unas condiciones de reconciliación más favorables. El papa accede a resolver el problema religioso y político del catarismo en un concilio occitano. Sin embargo, en las reuniones conciliares de Saint Gilles (julio de 1210) y Montpellier (febrero de 1211), el legado Arnaldo Amalric impide la reconciliación imponiendo al conde de Tolosa unas condicions muy duras, tales como la expulsión de los caballeros de la ciudad, y su partida a Tierra Santa.

Después del concilio de Montpellier, y con el apoyo de todos los poderes occitanos –príncipes, señores de castillos o comunas urbanas amenazadas por la cruzada, Raimundo VI vuelve a Tolosa y expulsa al obispo Folquet. Acto seguido, Simón de Montfort comienza el asedio Tolosa, en junio de 1211, pero tiene que retirarse ante la resistencia de la ciudad.

Para poder enfrentarse a Simón de Montfort, visto en Occitania como un ocupante extranjero, los poderes occitanos necesitaban un aliado poderoso y de ortodoxia católica indudable, para evitar que el de Montfort pudiera demandar la predicación de una nueva cruzada. Así pues, Raimundo VI, los cónsules de Tolosa, el conde de Foix y el de Comenge se dirigieron al rey de Aragón, Pedro el Católico, vasallo de la Santa Sede tras su coronación en Roma el 1204 y uno de los artífices de la victória cristiana contra los musulmanes en las Navas de Tolosa (julio de 1212). También, en 1198, Pedro el Católico había adoptado medidas contra los herejes de sus dominios.

En el conflicto político y religioso occitano, Pedro el Católico, nunca favorable ni tolerante con los cátaros, intervino para defender sus vasallos amenazados por la rapiña de Simón de Montfort. El barón francés, incluso después de pactar el matrimonio de su hija Amicia con el hijo de Pedro el Católico, Jaime –el futuro Jaime I (1213-1276), continuó atacando a los vasallos occitanos del rey aragonés. Por su parte, Pedro el Católico buscaba medidas de reconciliación, y así, en 1211, ocupa el castillo de Foix con la promesa de cederlo a Simón de Montfort, sólo si se demostraba que el conde era hostil a la Iglesia.

A principios de 1213, Inocencio III, recibida la queja de Pedro el Católico contra Simón de Montfort por impedir la reconciliación, ordena a Arnaldo Amalric, entonces arzobispo de Narbona, negociar con Pedro el Católico e iniciar la pacificación del Languedoc. Sin embargo, en el sínodo de Lavaur, al cual acude el rey aragonés, Simón de Montfort rechaza la conciliación y se pronuncia por la deposición del conde de Tolosa, a pesar de la actitud de Raimundo VI, favorable a aceptar todas las condiciones de la Santa Sede. En respuesta a Simón, Pedro el Católico se declara protector de todos los barones occitanos amenazados y del municipio de Tolosa.

A pesar de todo, viendo que ese era el único medio seguro de erradicar la “herejía”, el papa Inocencio III se pone de parte de Simón de Montfort, llegándose así a una situación de confrontación armada, resuelta en la batalla de Muret, el 12 de septiembre de 1213, en la que el rey aragonés, defensor de Raimundo VI y de los poderes occitanos, es vencido y asesinado. Acto seguido, Simón de Montfort entra en Tolosa, acompañado del nuevo legado papal, Pedro de Benevento, y de Luis, hijo de Felipe II Augusto de Francia. En noviembre de 1215, el Cuarto Concilio de Letrán reconocerá a Simón de Montfort como conde de Tolosa, desposeyendo a Raimundo VI, exiliado en Cataluña después de la batalla de Muret.

El 1216, en la corte de París, Simón de Montfort presta homenaje al rey Felipe II Augusto de Francia como duque de Narbona, conde de Tolosa y vizconde de Besiers y Carcasona. Fue, sin embargo, un dominio efímero. En 1217, estalla en Languedoc una revuelta dirigida por Raimundo el Joven —el futuro Ramón VII de Tolosa (1222-1249), que culmina en la muerte de Simón— en 1218 y en el retorno a Tolosa de Raimundo VI, padre de Raimundo el Joven.

El fin de la guerra [editar]

La guerra terminó definitivamente con el tratado de París (1229), por el que el rey de Francia desposeyó a la Casa de Tolosa de la mayor parte de sus feudos y a la de Beziers (los Trencavel) de todos ellos. La independencia de los príncipes occitanos tocaba a su fin. Sin embargo, a pesar de las masacres y la represión, el catarismo no se extinguió.

La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía. Operando incesantemente en el sur de Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades durante todos el siglo XIII y gran parte del XIV, tuvo éxito en la erradicación del movimiento. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montsegur fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona.

El 16 de marzo de 1244, tuvo lugar una enorme y simbólicamente importante masacre, en donde los líderes cátaros, así como más de doscientos seguidores, mujeres y niños, fueron arrojados a una enorme hoguera en el (prado de los quemados) junto al pie del castillo. prat des cremats.Más aún, el «Santo Padre» (mediante el Concilio de Narbona, en 1235 y la bula Ad extirpanda, en 1252) decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros.

Perseguidos y ajusticiados por la Inquisición y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y reuniéndose sólo subrepticiamente. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, estallando en revueltas al principio del siglo XIV. Pero en este punto, la Inquisición había desarrollado vastas investigaciones (encuestas), que habían aterrorizado la zona. La secta estaba exhausta y no pudo encontrar nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros. El último Perfecto murió al inicio del siglo XIV.


Càtaros segùn la Iglesia Católica

EL SEÑOR DE LOS CATAROS
de
ALDERS, HANNY

Novela histórica
ISBN: 9788427028388
Colección: BOOKET
Nº Edición:1ª
Año de edición:2002

“En el año 1209, el Papa convoca a los creyentes a emprender una cruzada contra los cátaros en el sur de Francia. Entre quienes parten a la guerra hay cuatro miembros de la familia Poissy: tres hermanos y un primo. Meses más tarde, dos de ellos desaparecen, aparentemente caídos en combate durante el asedio de Alaric. Pero Amaury, el benjamín, no ha muerto. Nadie sabe que ha ido a parar a una comunidad herética donde conoce a Colomba, una joven cátara que le descubrirá los secretos de su fe. Ambos vivirán un apasionado romance, a pesar de que él desconfía de los misteriosos secretos de ella. Más el avance de los cruzados perturbará su incipiente amor y les obligará a emprender la huída.
Este relato, situado en medio de las barbaries de una larga y cruenta guerra, narra la tragedia de las personas marcadas por un destino de secretos enigmáticos, deseos ardientes y aventuras heroicas.”

 

 

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