05.12.08

Nuestra Especie, Marvin Harris

Publicado en Antropologìa, Historia Militar / Militar tagged en 12:00 am por ellibrero

Marvin Harris
Título original: Our Kind
Año de Publicación: 1989
Editorial: Alianza
Colección: Ciencias Sociales nº 3003
Traducción: Gonzalo Gil, Joaquín Calvo, Isabel Heimann
Edición: 1999
ISBN: ISBN(’978-84-206-3952-9′, ‘000438389′);978-84-206-3952-9

Marvin Harris siempre consigue hacer fácil lo difícil, con su estilo ameno y directos, resulta de gran ayuda para la compresión, o al menos un acercamiento razonado, al origen y costumbres de la humanidad.

Y siempre por el camino de la sencillez. Sus teorías no rebuscan en memorias colectivas ni se retuercen a través de oscuros simbolismos y significados ocultos. El principal apoyo de sus teorías es la propia humanidad actual. Observando y analizando minuciosamente las vivencias de las pocas tribus que es posible encontrar aún hoy día, en pleno neolítico, Marvin Harris extrapola cuidadosamente las costumbres de estas, intentando interpretar de ese modo los hallazgos arqueológicos.

Pero no se queda ahí, comparando las diversas culturas humanas que conviven en la Tierra hace llegar al lector a la conclusión de que tomar una de ellas como absoluto de la esencia humana es, cuando menos, bastante estúpido. Casi cualquier costumbre, hábito o forma de entender la existencia es perfectamente válida. Sólo la arrogancia puede hacer creer que la cultura propia es la única civilizada. Todos los comportamientos humanos tienen una explicación razonable que Harris deduce del entorno y necesidades del grupo humano que los pone en practica, y de esta forma, ayuda a comprender lo ajeno y relativizar lo propio abriendo nuevos horizontes.

El único problema que pueden tener los lectores habituales de los libros de Harris, y más si son extensos, como este, es que probablemente la mayor parte de las cuestiones que plantea ya sean sobradamente conocidas de obras anteriores, sin embargo, es reconfortante comprobar como Harris perfecciona, acota y mejora sus teorías con el tiempo y el conocimiento de nuevos datos.

Con la seguridad del rigor, y el estilo ameno que hace fácil la lectura sus obras, Marvin Harris es un autor de lo más recomendable, aunque cuidado, no conviene confundir sus libros de divulgación con sus libros de texto, en lo que se vuelve bastante más árido y académico, aunque no por ello pierda interés.

© Francisco José Súñer Iglesias, 25 de enero de 2001
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04.19.08

TEMPESTADES DE ACERO (TIEMPO DE MEMORIA) - Ernst Jünger

Publicado en Historia Militar / Militar tagged , , , en 1:57 am por ellibrero

Kempka, Erich - YO QUEME A HITLER

Publicado en Historia Militar / Militar tagged , , , en 1:47 am por ellibrero

Erich Kempka, el hombre que durante trece años cargados de historia manejó el volante del coche personal de Hitler, es un testigo realmente excepcional. Es también uno de los contados supervivientes del acto final de la tragedia del III Reich y asistió a la representación del mismo entre las ruinas humeantes de la Nueva Cancillería. Allí presenció, muy de cerca, y casi íntegramente, el fin de Hitler, es decir, un episodio que ya es puro recuerdo histórico y al que, sea cual sea el juicio que en definitiva puedan merecer sus protagonistas, no cabe negar un contenido de dramática grandeza.

Si bien se mira, Hitler no podía caer vivo en manos de sus enemigos. En una ocasión, Mussolini dijo que él no estaba dispuesto a permitir que se le exhibiese dentro de una jaula, a dólar la entrada. Hitler pensaba lo mismo y obró en consecuencia, recordando sin duda que uno de los espectáculos más miserables que nos ofrece la Historia es el de Napoleón recluido en Santa Helena y sometido a las mezquindades rencorosas del mediocre Hudson Lowe.

Como católicos, tenemos que condenar el suicidio y lo hacemos sin reservas. No obstante, hay que confesar que la muerte de Adolfo Hitler, entre los escombros del imperio por él creado, remata la tragedia de la Gran Alemania dentro de una línea del más depurado y riguroso clasicismo. Una tragedia que, por lo demás, se ajustó estrictamente a los cánones dramáticos, puesto que hubo en ella un héroe, una culpa y una catástrofe expiatoria.

Pero, pese a su tema, el libro de Kempka carece de toda pretensión épica. Es lo que debe ser, de acuerdo con la personalidad de su autor – el libro de un hombre sencillo - que, por azar más que por la fuerza de su voluntad, participó en grandes acontecimientos, supo observarlos serenamente y, llegado el caso, estuvo a la altura de los mismos en actitud tan sobria como viril.

Hijo de un minero, y mecánico él mismo de profesión, Kempka aparece en su libro como un testigo sin grandes complicaciones intelectuales y no trata de hacer literatura en ningún momento. Cuenta lo que vio dentro de su papel subalterno y las páginas por él escritas rebosan sencillez, y veracidad. Pero también late en ellas una de las más altas virtudes humanas: la lealtad. No intenta enjuiciar los actos del que fue su jefe y amigo ni toma posición ante lo que no ha visto. Rinde tributo al hombre, pero se abstiene de juzgar la figura histórica, pues, con una modestia que más de uno podría aprender de él, sabe que no es él el más indicado para hacerlo. Sabe, y si no lo sabe lo intuye, que los juicios de este calibre corresponden a la Historia; y ésta no los establece hasta que ha crecido la hierba sobre todos los actores y, después, procede haciendo sentar en el mismo banquillo a los «malos» y a los «buenos», a los vencidos y a los vencedores de la circunstancia enjuiciada.

En todo caso, el libro de Kempka cumple un deber para con la posteridad. Relata hechos, a veces de escasa monta, pero que habrán de ser tenidos en cuenta al estudiar la personalidad del tan discutido Canciller del III Reich y las de algunos de sus seguidores y, sobre todo, contribuye a poner fin a la leyenda infundada de un Hitler fugitivo y errante. Decimos que contribuye y no que lo logre definitivamente, y no nos faltan razones para ello, porque los hombres de todos los tiempos suelen preferir la ficción a la realidad y más gustan de un falso Demetrio, vivo que de un Demetrio auténtico, pero muerto, enterrado.

De todos modos, poco importa que se siga fantaseando. Lo cierto es que Erich Kempka es el único hombre hoy accesible que, refiriéndose a aquellos días trágicos de 1945, tiene derecho a decir: «Yo estuve allí y esto he visto».

EL EDITOR

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04.12.08

Guía ilustrada de cazas y aviones de ataque alemanes de la segunda guerra mundial - Editorial Folio nª 5

Publicado en Historia Militar / Militar tagged , , , , en 1:33 am por ellibrero

  • Autores: Bill Gunston
  • Editores: Orbis
  • Año de publicación: 1986
  • País: España
  • Idioma: Español
  • ISBN: 84-7634-659-X

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03.27.08

LAS ULTIMAS CARTAS DE STALINGRADO - Beevor Antony

Publicado en Historia Militar / Militar tagged , , , en 8:37 pm por ellibrero

ISBN: 978-84-8307-761-0

En el año 1954 se publicó en Alemania Letze Briefe auf Stalingrad (Las últimas cartas de Stalingrado), un libro que recogía los fragmentos de 39 cartas escritas y remitidas por militares alemanes en los últimos días de la batalla por la ciudad de Stalin, que costaría la derrota aplastante del VI Ejército alemán. Según el editor del libro, las autoridades nazis, por orden directa del Cuartel General del Führer, confiscaron las últimas siete sacas que pudieron ser transportadas desde el cerco; los contenidos fueron estudiados y censurados, y las cartas nunca llegaron a sus destinatarios. Años después, los documentos reaparecieron en los archivos militares de Potsdam, de donde fueron recuperados para su publicación. Sin embargo, no eran las últimas cartas de Stalingrado; era algo diferente: eran las cartas que quizá habrían podido escribir los soldados encerrados en la bolsa de Stalingrado, pero que no lo hicieron. No era exactamente una falsificación, pero tampoco eran documentos auténticos. Las últimas cartas de Stalingrado no son verdaderas, pero pudieron ser bien ciertas. Desde esta extraña condición, este libro nos acerca a una parte de la «verdad» de la batalla de Stalingrado, la que padecieron miles de soldados en el kessel antes de desaparecer en la derrota definitiva.

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03.15.08

Colon: Historia Del Almirante - Hernando Colon

Publicado en Historia, Historia Militar / Militar tagged , , , , en 9:18 am por ellibrero

  • Publisher: Planeta
  • Number Of Pages: 400
  • Publication Date: 2006-05-30
  • ISBN-10 / ASIN: 8408066803
  • ISBN-13 / EAN: 9788408066804
  • Binding: Hardcover

Evidentemente no se trata de que el hijo de Colón haya resucitado, tampoco lleva casi cuatro siglos vivo; se acaba de publicar ‘Historia del almirante’ (Ariel), traducida por el catedrático de Filosofía italiana de la Universidad de Sevilla Manuel Carrera Díaz. Como la mayoría de revisiones de la historia del genovés, ya genera polémicas entre los expertos. Carrera dijo en la presentación que ‘Historia del Almirante’, que fue presentada en la Fundación José Manuel Lara de Sevilla, es un libro “más fantástico que una novela fantástica, pero la historia es verdadera”. Quizás sea precisamente ésto lo que la hace tan fantástica.

Un relator de primera mano Según Carrera, esta versión arroja datos muy importantes de la vida de Cristóbal Colón aportados por su hijo Hernando y su lectura es “muy interesante porque sirve para enterarse por medio de un relator de primera mano de cómo fueron los cuatro viajes que realizó Colón a América”.

Ante todo, discreción

Indicó que los Colón “eran muy discretos en cuanto a sus relaciones, por lo que en el libro de Hernando no cuenta detalles personales de su padre, y estamos ante una visión histórica bastante fría”.

“Colón nunca habla ni menciona nada de la madre de su hijo Hernando”, añadió Manuel Carrera Díaz, que explicó que el libro cuenta con varias partes diferenciadas, “unas con datos biográficos y otras con detalles sobre los viajes”.

Parte biográfica poco fiable

Carrera Díaz explicó que la primera parte, relacionada con la biografía, puede resultar bastante confusa y poco fiable porque cuando llega a algunos datos esperados que despiertan interés sobre Colón, como su lugar de nacimiento, “echa balones fuera y no dice nada”. En cuanto a la parte de los viajes, el catedrático destacó la importancia del relato y dijo que es “como un libro de aventuras o de ficción”.

Crónica de una aventura

Para los lectores, agregó el traductor de “Historias del Almirante”, lo más interesante va a ser el relato con detenimiento de cómo fueron los cuatro viajes, lo que encontraban allí o las relaciones entre los tripulantes, “que no eran precisamente muy delicadas”.

Manuel Carrera ha incluido en el libro bastantes notas para ayudar al lector a comprender y a situarse dentro de la historia. “Que lo lean los que tengan interés en la historia de América sabiendo que no es una historia pesada ni aburrida, sino que puede ser más fantástica que una novela fantástica, aunque sabemos que es verdadera”, finalizó.

Otra Reseña (De Gigapedia)


La Historia del Almirante, constituida por una sucinta biografía de Cristóbal Colón y una extensa relación de sus cuatro viajes a América, y teóricamente debida a la pluma de su hijo Hernando Colón, es una obra fundamental en la histografía americana y colombiana.
Lejos de configurarse como un cúmulo de fríos datos históricos, tanto la forma como el contenido del libro están marcados por esa impronta de velado misterio y fascinante aventura que caracteriza a buena parte de los relatos centrados en el descubrimiento de América.
Escrita originariamente en castellano, la obra se publicó sólo en versión italiana en 1571, tras un complicado periplo del texto original que acabó finalmente perdido.

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03.09.08

LA PRODUCCIÓN DEL DESIERTO: Las imàgenes de la campaña Del ejercito Argentino Contra los Indios,1879 - H. Alimonda y J. Ferguson

Publicado en Argentina, Historia, Historia Militar / Militar tagged , , , , en 10:44 pm por ellibrero

Conquista del Desierto


La Conquista del Desierto o Campaña del Desierto fue una campaña militar llevada a cabo por el gobierno de la República Argentina contra los pueblos mapuche, tehuelche y ranquel, con el objetivo de obtener el dominio territorial de la Pampa y la Patagonia oriental, hasta entonces bajo control indígena, y que ellos denominan Puel Mapu. En un sentido histórico más amplio, designa al conjunto de campañas militares llevadas a cabo por los gobiernos nacionales y provinciales argentinos y por los colonizadores españoles que le precidieron en contra de esos mismos pueblos, tratado en el artículo Campañas previas a la Conquista del Desierto.

 Después de que Adolfo Alsina muriera en 1877, Julio Argentino Roca fue nombrado nuevo Ministro de Guerra y prosiguió su trabajo.

La campaña de Roca [editar]

territorio de la Argentina antes de la presidencia de Julio Argentino Roca

territorio de la Argentina antes de la presidencia de Julio Argentino Roca

Roca, en contraste con Alsina, creía que la única solución contra la amenaza de los aborígenes era extinguirlos, subyugarlos o expulsarlos. Para llevar a cabo este plan, el 4 de octubre de 1878 fue sancionada la ley N° 947 que destinaban 1.700.000 pesos para el cumplimiento de la ley de 1867 que ordenaba llevar la frontera hasta los ríos Negro, Neuquén y Agrio. Mientras tanto, los jefes de sectores de fronteras realizaron operaciones durante 1878 y comienzos de 1879 para preparar la ofensiva.

A finales de 1878, empezó la primera ola para “limpiar” la zona entre la zanja de Alsina y el Río Negro a través de ataques sistemáticos y continuos a los establecimientos de los aborígenes. El coronel Nicolás Levalle y luego el teniente coronel Freire atacaron a Manuel Namuncurá provocándole más de 200 muertos, mientras que el coronel Lorenzo Vintter tomaba prisionero a Juan José Catriel con más de 500 guerreros y Pincén fue capturado cerca de Laguna Malal. Estos caciques fueron confinados en la isla Martín García. Luego el ranquel Epumer fue capturado en Leuvucó por el capitán Ambrosio. Otras acciones fueron dirigidas por el mayor Camilo García, el teniente coronel Teodoro García, el coronel Rudecindo Roca, el coronel Nelson, el sargento mayor Germán Sosa, el coronel Eduardo Racedo, el teniente coronel Rufino Ortega y el teniente coronel Benito Herrero.

Por ley del 11 de octubre de 1878 se creó la Gobernación de la Patagonia al mando del coronel Alvaro Barros y con jurisdicción en todos los territorios fuera de las provincias hasta el cabo de Hornos.

Con 6.000 soldados en cinco divisiones (entre ellos 820 indios aliados), en abril de 1879 comenzó la segunda ola alcanzando Choele Choel en dos meses, la cual fue entregada pacíficamente por los aborígenes locales. Desde otros puntos, las compañías del sur hicieron su camino hacia el río Negro y el río Neuquén, el tributario septentrional del río Negro. Juntos, ambos ríos marcaban la frontera natural desde los Andes hasta el Atlántico.

Muchos establecimientos fueron construidos en la cuenca de estos dos ríos, así como también en el río Colorado. Por mar, algunos establecimientos fueron erigidos en la cuenca sur del río Santa Cruz y en la del río Chubut por colonos galeses.

  • La primera división al mando del general Roca con 1.900 soldados hombres y 105 indígenas. Partieron de Carhué el 29 de abril de 1879 y el 24 de mayo entraron en la isla de Choele-Choel, en junio Roca regresó a Buenos Aires, quedando al mando el coronel Conrado Villegas.
  • La segunda división al mando del coronel Nicolas Levalle partió de Carhué con 325 soldados y 125 indígenas del cacique Tripailao. Avanzó hacia Traru-Lauquen en La Pampa y enfrentó a Namuncurá.
  • La tercera división al mando de Eduardo Racedo partió de Villa Mercedes hacia Potahue con 1.350 soldados, entre ellos indígenas ranqueles de los caciques Cuyapán y Simón. Persiguió al cacique Baigorrita pero no se logró se captura, pero sí la de 500 se sus indígenas.
  • La cuarta división al mando de Napoleón Uriburu partió desde San Rafael el 21 de abril rumbo a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Mató en Chos Malal al cacique ranquel Peyeumán. En río Agrio capturaron al cacique Painé con 60 de sus guerreros y luego lograron matar al cacique Baigorrita. Su accionar obtuvo un saldo de 1.000 indígenas muertos y 700 prisioneros.
  • La quinta división al mando del teniente coronel Hilario Lagos partió de Trenque Lauquen y en Curu-Pichi-Cajuel, el teniente coronel Godoy mató al capitanejo Lemumier y su hijo. Esta columna capturó a 629 prisioneros.[1]

De acuerdo con la Memoria del Departamento de Guerra y Marina de 1879, se tomaron prisioneros 5 caciques principales y uno fue muerto (Baigorrita), 1.271 indios de lanza prisioneros, 1.313 indios de lanza muertos, 10.513 indios de chusma prisioneros y 1.049 indios reducidos.

Campaña del general Villegas en Neuquén y Río Negro [editar]

Roca siguió a Nicolás Avellaneda como presidente. Creyó que era imperativo conquistar el territorio al sur del río Negro lo más pronto posible y ordenó la campaña de 1881 bajo el mando del coronel Conrado Villegas con 1.700 soldados en tres brigadas que comenzaron la campaña a principios de 1881.

  • La primera brigada al mando del teniente coronel Rufino Ortega enfrentó a Tacumán, hijo del cacique Sayhueque. Alcanzó el lago Nahuel Huapi el 3 de abril, con un saldo de 23 indígenas muertos.
  • La segunda brigada al mando del coronel Lorenzo Vintter tomó prisionero cerca del río Collon-Curá al cacique Molfinquéo con 48 indígenas prisioneros y 17 muertos.
  • La tercera brigada al mando del coronel Liborio Bernal capturó 140 indígenas y mató a 45.

En un año, Villegas (ascendido a general) conquistó el territorio de la actual provincia del Neuquén, alcanzando el río Limay.

Campaña de los Andes del general Villegas [editar]

A fines de 1882 el general Villegas con cerca de 1.400 hombres inició una nueva campaña con tres brigadas, lográndose incorporar la actual provincia del Neuquén:

  • La primera brigada al mando del teniente coronel Rufino Ortega obtuvo la rendición de Millamán con casi 100 indígenas. El teniente coronel Ruibal derrotó al cacique Queupo y el cacique Cayul fue capturado con unos 80 guerreros. El mayor José Daza derrotó a Alvarito Rumay capturando a los capitanejos Cayupán y Nahuelpán. Esta brigada mató a 120 indígenas y tomó 500 prisioneros.
  • La segunda brigada al mando del teniente coronel Godoy persiguió a Namuncurá, Reuque-Curá (cayó prisionero) y Ñancuche quien huyó hacia Chile. Esta brigada mató a 100 indígenas y tomó 700 prisioneros.
  • La tercera brigada al mando del teniente coronel Nicolás Palacios atacó a los caciques Sayhueque e Inacayal matando a 145 indígenas y tomando 500 prisioneros.

Las campañas finales 

Se continuó presionando a la resistencia de los aborígenes más al sur logrando la rendición de Namuncurá con 330 de sus guerreros.

El teniente coronel Lino Oris de Roa con 100 soldados llegó hasta el bajo río Chubut y el mayor Miguel Vidal atacó a Sayhueque e Inacayal para luchar la última batalla, el 18 de octubre de 1884 en la que Inacayal y Foyel fueron derrotados por el teniente Insay, la mayoría de los 3.000 indígenas se rindieron, mientras que Sayhueque lo hizo el 1 de enero de 1885 en la actual provincia del Chubut al nuevo gobernador de la Patagonia, el general Lorenzo Wintter. Inacayal y Foyel junto con sus familiares fueron llevados por Francisco Pascasio Moreno en 1886 a vivir al Museo de Ciencias Naturales de La Plata, en retribución a la hospitalidad que ellos le habían dado. Algunos grupos menores continuaron huyendo en Chubut hasta 1888.

Consecuencias [editar]

El Informe Oficial de la Comisión Científica[2] que acompañó al Ejército Argentino es considerablemente específico respecto de los resultados de la guerra:

 

El año 1879 tendrá en los anales de la República Argentina una importancia mucho más considerable que la que le han atribuído los contemporáneos. Ha visto realizarse un acontecimiento cuyas consecuencias sobre la historia nacional obligan más la gratitud de las generaciones venideras que la de la presente, y cuyo alcance, desconocido hoy, por transitorias cuestiones de personas y de partido, necesita, para revelarse en toda su magnitud, la imparcial perspectiva del porvenir. Ese acontecimiento es la supresión de los indios ladrones que ocupaban el Sur de nuestro territorio y asolaban sus distritos fronterizos: es la campaña llevada a cabo con acierto y energía, que ha dado por resultado la ocupación de la línea del Río Negro y del Neuquén.

Se trataba de conquistar un área de 15.000 leguas cuadradas ocupadas cuando menos por unas 15.000 almas, pues pasa de 14.000 el número de muertos y prisioneros que ha reportado la campaña. Se trataba de conquistarlas en el sentido más lato de la expresión. No era cuestión de recorrerlas y de dominar con gran aparato, pero transitoriamente, como lo había hecho la expedición del Gral. Pacheco al Neuquén, el espacio que pisaban los cascos de los caballos del ejército y el círculo donde alcanzaban las balas de sus fusiles. Era necesario conquistar real y eficazmente esas 15.000 leguas, limpiarlas de indios de un modo tan absoluto, tan incuestionable, que la más asustadiza de las asustadizas cosas del mundo, el capital destinado a vivificar las empresas de ganadería y agricultura, tuviera él mismo que tributar homenaje a la evidencia, que no experimentase recelo en lanzarse sobre las huellas del ejército expedicionario y sellar la toma de posesión por el hombre civilizado de tan dilatadas comarcas.

Y eran tan eficaces los nuevos principios de guerra fronteriza que habían dictado estas medidas, que hemos asistido a un espectáculo inesperado. Esas maniobras preliminares, que no eran sino la preparación de la campaña, fueron en el acto decisivas. Quebraron el poder de los indios de un modo tan completo, que la expedición al Río Negro se encontró casi hecha antes de ser principiada. No hubo una sola de esas columnas de exploración que no volviese con una tribu entera prisionera, y cuando llegó el momento señalado para el golpe final, no existían en toda la pampa central sino grupos de fugitivos sin cohesión y sin jefes.

Es evidente que en una gran parte de las llanuras recién abiertas al trabajo humano, la naturaleza no lo ha hecho todo, y que el arte y la ciencia deben intervenir en su cultivo, como han tenido parte en su conquista. Pero se debe considerar, por una parte, que los esfuerzos que habría que hacer para transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de progreso, no están fuera de proporción con las aspiraciones de una raza joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la actividad y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen brotar nuevas fuentes de producción para la humanidad, son los mejores títulos para el dominio de las tierras nuevas. Precisamente al amparo de estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba.

Las palabras con las que concluye el informe demuestran el desprecio del Estado hacia la población indígena de la región.

Roca, al mando de un ejército moderno y bien pertrechado, sometió a la Patagonia venciendo la débil resistencia de los pueblos originarios de etnia mapuche, causando una gran cantidad de víctimas y desplazando a las poblaciones restantes a regiones periféricas.

Se estima que la campaña fue causa directa de la muerte de más de mil indígenas (hombres, mujeres y niños)[3] .

Las tribus que sobrevivieron fueron desplazadas a las zonas más periféricas y estériles de la Patagonia. Unos 10.000 nativos[4] fueron tomados prisioneros y unos 3.000 enviados a Buenos Aires, donde eran separados por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos[5] : las mujeres fueron dispersas por los diferentes barrios de la ciudad como sirvientas mientras una parte de los hombres fueron enviados a la isla Martín García, donde murieron, en su gran mayoría, a los pocos años de reclusión.

Esta campaña se realizó, además, ya que la Nación Argentina necesitaba garantizarse este territorio que era reclamado como propio también, por Chile. Millones de hectáreas se sumaron así a la República Argentina. Estas enormes extensiones fueron adjudicadas a bajo precio, o directamente regaladas, a terratenientes y políticos influyentes.[6] [7]

Se suele justificar esta operación militar argumentando que esos territorios iban a ser conquistados por Chile, ya que el área al sur del río Colorado estuvo parcialmente en disputa entre las dos naciones hasta la firma del Tratado Argentina-Chile de 1881.

Debate acerca de la aplicación del concepto de genocidio a la Conquista

A mediados del siglo XX se forja el concepto de genocidio para designar los “actos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. En los últimos años, diversos estudiosos han trabajado para demostrar que es posible aplicar la definición de genocidio a los actos realizados por el Estado argentino durante esta etapa. Dentro de los argumentos que apoyan esta tesis se citan los que tienen que ver con la declaración de las intenciones del Estado:

  • En el Congreso se habla de “exterminar a los indios salvajes y bárbaros de Pampa y Patagonia”.
  • Desde el gobierno de Martín Rodríguez en provincia de Buenos Aires, década de 1820, se hablaba de exterminio. Él ya decía “primero exterminaremos a los nómades y luego a los sedentarios”.

También se citan los métodos utilizados en la campaña que concuerdan con la definición de genocidio:

  • Ataques a tolderías con mujeres y niños solos en momentos en que los hombres adultos estaban en otras partidas.
  • Persecuciones a heridos, ancianos, niños, etc.
  • Prostitución forzada como botín de guerra de los soldados, fomentada desde los mandos.
  • Un campo de concentración en Valcheta (Línea Sur de la actual provincia de Río Negro) con alambres de púas de tres metros de alto, que encerraba a gente muriendo de hambre por no tener alimentos.
  • Toma de prisioneros, traslados forzosos a pie hasta Carmen de Patagones (un puerto en la desembocadura del río Negro), en donde los embarcaban a Martín García (una isla en el río de la Plata en frente de Buenos Aires). Estos traslados pueden ser de hasta de mil km. y exterminaron a miles de personas, ya que se mataba a los que no caminaban.
  • Traslados forzosos de familias a otro sitio del territorio ocurridos después de la campaña por la “policía de frontera”.
  • Un segundo campo de concentración en Martín García, por donde pasaron, con distintos destinos, entre 10.000 y 20.000 personas. Allí tuvieron que habilitar dos cementerios especiales en 1879.
  • Separación de las familias llevando a los varones esclavizados a la zafra en el norte tucumano y a las mujeres y niños al servicio doméstico en las ciudades.
  • Cambios de nombres, de manera que no se pudiera reconstruir la historia familiar.

Argumentos que intentan desmentir la teoría del genocidio son:

  • Falta de documentación sobre hechos a partir de los cuales se pueda inferir que se trató de genocidio. Además esta falta no se debe a que se ocultaron algunos hechos ya que a la expedición se incorporaron periodistas, hombres de ciencia y religiosos que escribieron y publicaron lo que vieron.
  • Se pone en duda que las más de 5.000 personas que participaron de las campañas hubieran sido todos cómplices de un genocidio ocultando información de este tipo.
  • Se pone en duda que lo hubiera permitido un humanista como el presidente Avellaneda.
  • Buen trato a los indios prisioneros, niños, mujeres y ancianos quienes fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a hospitales de Buenos Aires.
  • Asignación por parte del Estado de grandes reservas a los indígenas. Aunque fueron cercenadas posteriormente esto fue hecho por individuos y estas acciones probablemente serán condenadas la justicia.
LA PRODUCCIÓN DEL DESIERTO: Las imàgenes de la campaña  Del ejercito Argentino Contra los Indios,1879 - Hèctor  Alimonda y Juàn Ferguson

Este artículo aborda el tema de como las imágenes pueden constituirse en parte de un discurso legitimador en procesos de conquista. Específicamente se analizan las
fotografías del retratista Antonio Pozzo; quien acompaña al General Roca durante la Campaña del Desierto en 1879. En este contexto la fotografía es portadora de un punto de vista que por un lado testimonia la crudeza de la experiencia y por otro tiene un potencial imaginario en el plano simbólico, en tanto establece nuevos mitos institucionales a partir de imágenes pasadas las que se transforman en la memoria constitutiva de la nacionalidad futura.
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03.04.08

La Batalla de Creta - Antony Beevor

Publicado en Historia Militar / Militar tagged , , , , , , en 12:17 am por ellibrero

  • ISBN-10 / ASIN: 8484323978
  • ISBN-13 / EAN: 9788484323976

En mayo de 1941, tras la invasión de Grecia y Yugoslavia, Hitler ordenó la ocupación de Creta, la isla más meridional del Egeo, para culminar la campaña del Mediterráneo oriental y proteger los yacimientos de petróleo rumanos de la amenaza de los bombardeos aliados. Los nazis lanzaron un espectacular despliegue aerotransportado sobre Creta en el que intervinieron 500 aviones de transporte y, por lo menos, otros tantos entre bombarderos y cazas. Los ingleses no consiguieron rechazar la invasión y la caída de Creta supuso una de las inflexiones más críticas de la segunda guerra mundial porque privó a los aliados de una base fundamental y permitió a los alemanes proteger su flanco sur para iniciar la invasión de la Unión Soviética.
Antony Beevor nos ofrece en este libro el estudio más documentado y brillante que existe tanto sobre la batalla como sobre la épica resistencia del pueblo de Creta contra el invasor alemán, y lo hace con esa mezcla de talento literario e información de primera mano que caracteriza sus grandes best sellers Stalingrado y Berlín y que, «te hace vivir las acciones militares y el desarrollo del conflicto como si hubieran sucedido la semana anterior».
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03.01.08

LA COLINA DEL SUICIDIO: LA XV BRIGADA INTERNACIONAL EN LA BATALLA DEL JARAMA - Severiano Montero Barrado

Publicado en Historia, Historia Militar / Militar tagged , , , , en 11:47 am por ellibrero

Visión Republicana

La Batalla del Jarama se produjo entre el 6 y el 27 de febrero de 1937. Fue el resultado de una ofensiva franquista para cortar las comunicaciones del Madrid sitiado con el resto de la zona republicana.

Las fuerzas de Franco debían cortar la carretera de Valencia por Arganda y avanzar hasta Alcalá de Henares, en la carretera de Barcelona. La primera fase de la operación consistía en llegar a la línea del río Jarama, objetivo que alcanzaron en cuatro días. En la segunda fase tenían que tomar las poblaciones de Arganda y Morata del Tajuña pero no lo consiguieron

El mando republicano , consciente de la importancia de mantener abiertas las comunicaciones de Madrid, dispuso las fuerzas necesarias para hacer fracasar la operación y lo logró. Envió a todas las Brigadas disponibles que, desde el día 15, se reagruparon en cuatro divisiones bajo el mando del general Miaja, Jefe del Ejército de Madrid. La reorganización de estas fuerzas facilitó su éxito y desbarató los planes del Alto Mando franquista.

Dentro del conjunto de estas fuerzas republicanas destacó la actuación de cuatro Brigadas Internacionales: la XI, la XII la XIV y la XV. Méritos similares son atribuibles a otras unidades españolas, pero los observadores de ambos bandos reconocen que el punto más alto de la contribución militar de las BI se alcanzó en el Jarama. Allí se convirtieron en leyenda. La XV Brigada Internacional fue situada a la derecha e izquierda de la carretera de San Martín de
la Vega a Morata, en la zona central del altiplano que separa los valles del Jarama y del Tajuña.
Allí se produjo el choque entre las vanguardias de moros y legionarios y los interbrigadistas. De entre aquellas lomas, colinas y cotas que jalonan el altiplano destaca una: la “Colina del Suicidio”.
La bautizaron así los miembros del Batallón Británico ya que en su primer día de combate perdieron casi dos terceras partes de sus efectivos. Allí murió gente muy valiosa cuyo sacrificio sirvió para detener el avance fascista Durante cuatros día del 12 al 15 de febrero, las tropas de Franco pugnaron por abrirse paso hacia Arganda y Morata de Tajuña. No lo consiguieron gracias
a la brava resistencia y al alto espíritu de sacrificio de aquellos hombres.
Unos 1200 quedaron enterrados en los campos de batalla o en los cementerios de aquella zona.
Hoy en día pequeños Memoriales (en Morata, Arganda y Rivas) recuerdan aquella gesta. Pero queda todavía mucho por hacer para dejar constancia y testimonio del valor de aquellos voluntarios.
En la primera parte de este folleto se expone, en grandes líneas, lo que fue y representó la Batalla del Jarama dentro del contexto de la Batalla de Madrid iniciada en noviembre de 1936. En la segunda parte se recogen narraciones escritas, en su mayor parte, por protagonistas de aquellos
combates pertenecientes a los cuatro batallones internacionales de la XV BI. Con estos testimonios se puede tener una visión más vívida y de primera mano de cómo fueron aquellas acciones. Se dedica una atención especial al batallón británico, ya que este folleto forma parte del homenaje que se le dispensa el 22 de febrero en la Colina del Suicidio.

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Anibal De Cartago: Un proyecto alternativo a la formación del Imperio Romano - Pedro Barcelò

Publicado en Historia, Historia Militar / Militar tagged , , , , en 11:27 am por ellibrero

  • ANIBAL DE CARTAGO
    UN PROYECTO ALTERNATIVO A LA FORMACION DEL IMPERIO ROMANO

  • BARCELO BATISTE, PEDRO
  • ALIANZA EDITORIAL.
  • 2004
  • 1 ed.
  • Colección: H-HUMANIDADES 4187
  • ISBN: 978-84-206-3560-6
  • EAN: 978842063560
  • 248 páginas

El general Aníbal de Cartago (247-183 a. de C.) es, junto Alejandro Magno y César, uno de los grandes personajes del mundo mediterráneo antiguo. Pero la imagen de Aníbal ha llegado distorsionada desde la Antigüedad por «la propaganda de guerra de Roma», según el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Postdam (Alemania), Pedro Barceló, autor del libro Aníbal. Estratega y estadista (Editorial Klett-Cotta).

Barceló, que presentó esta semana su libro en la embajada de España en Berlín, asegura que Aníbal de Cartago era algo más que el militar terrible que retrataron los historiadores romanos. La marcha de su ejército a lomo de elefantes de guerra entre los años 218 y 217 a. de C. sobre Roma desde Hispania a través de los Alpes es considerada como una de las grandes hazañas de la historia militar.

Sólo los defectos

El historiador romano Livio ofreció una imagen tendenciosa de Aníbal. Aunque no oculta sus innegables calidades castrenses, destaca sus defectos: «una crueldad inhumana, una perfidia peor que púnica, una absoluta falta de franqueza y de honestidad, ningún temor a los dioses, ningún respeto a los juramentos y ninguna clase de escrúpulo religioso».

Para Barceló, Aníbal, hijo de Amílcar Barca, destaca no sólo por sus hazañas militares sino también como estadista. Aníbal defendió una política multicultural mediterránea alternativa a la hegemonía de Roma. El general cartaginés «no quería borrar a Roma del mapa político», sino que quería evitar la hegemonía de Roma en el Mediterráneo, que los cartagineses habían sufrido en sus propias carnes con las pérdidas de Sicilia y Cerdeña, explica este historiador valenciano afincado en Alemania desde los años 60.

Aníbal soñaba con realizar un proyecto político alternativo de seguridad colectiva frente al Imperio Romano, según Barceló. No quería establecer un todopoderoso imperio cartaginés frente al poder de Roma, sino que apostaba por una soberanía compartida entre potencias equiparables que se contrarrestaban entre sí e impidiera la formación de una potencia hegemónica que impusiera su cultura al resto en el Mediterráneo.

Adorador de Melqart

Aníbal introdujo además una dimensión religiosa a su proyecto político. Adoró al dios fenicio-cartaginés Melqart, que estaba equiparado al dios griego Hércules. Aníbal se ganó así las simpatías de los devotos de Melqart/Hércules, se erigió como símbolo de la civilización fenicio-griega y buscó la solidaridad y adhesión a su proyecto político de todos aquellos pueblos del Mediterráneo que tenían cuentas pendientes con Roma.

Fuente:  Blog GRAMMATICVS

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