05.10.08

Historia y cine - Jose Uroz

Publicado en Arte, Cine tagged , en 2:13 am por ellibrero

La Historia en el cine, tema e inspiracion cinematografica

Este libro recoge las conferencias que tuvieron lugar en el seminario “La didáctica Historia a través del cine” celebradas en la ciudad de Alicante entre diciembre y enero del 98. En éste se seleccionaron una serie de películas representativas de diferentes épocas históricas, presentadas y comentadas por especialistas de reconocido prestigio del mundo universitario.

Entre los artículos que contiene el libro se encuentran:

* “La caída del imperio romano” por José Manuel Roldán Hervás, Universidad Complutense
* “Faraón”, por Alberto Prieto, Universidad Autónoma de Barcelona
* “Rey David”, por Jaime Alvar, Universidad de Huelva
* “Espartaco, de S. Kubrick”, por Guillermo Fatás, Universidad de Zaragoza
* “Cleopatra. El film de Joseph L. Mankiewicz”, por Luis A. García Moreno, Universidad de Alcalá
* “Historia y leyenda en la Roma del Quo Vadis?”, por Ramón Teja, Universidad de Cantabria
* “El nacimiento del Islam a través de Mahoma,el mensajero de Dios”, por Juan Antonio Barrio Barrio, Universidad de Alicante
* “De Wallace a Braveheart: antecedentes históricos de un mito”, por Brian Hughes, Universidad de Alicante
* “El Cid de Anthony Mann, a través del cine histórico y la edad media”, por Juan Antonio Barrio Barrio, Universidad de Alicante
* “Erasmismo en el cine «Un hombre para la eternidad» de Fred Zinneman”, por Enrique Giménez
* “La reina Margot. Las guerras de religión en Francia”, por Armando Alberola Romá
* “Cromwell: Una falsificación radical”, por Cayetano Mas Galvañ
* “El ocaso de la compañía de jesús en América Latina. La misión”, por Mario Martínez Gomis, Universidad de Alicante
* “Rojos. Radicalismo norteamericano y revolución rusa”, por Emilio La Parra López, Universidad de Alicante
* “La primera guerra mundial según la visión de Stanley Kubrick en Senderos de gloria”, por Salvador Forner Muñoz
* “Dos o tres cosas que nos contó Berlanga”, por Antonio Dopazo

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04.29.08

Los desastres de la Guerra- Francisco Goya

Publicado en Arte tagged , , , en 2:23 am por ellibrero

Los desastres de la guerra[1] es una serie de 82 grabados del pintor español Francisco de Goya, realizada entre los años 1810 y 1815. El horror de la guerra se muestra especialmente crudo y penetrante en esta serie. Las estampas detallan las crueldades cometidas en la Guerra de la Independencia Española.

En vida de Goya sólo se imprimieron dos juegos completos de los grabados, uno de ellos regalado a su amigo y crítico de arte Ceán Bermúdez, pero permanecieron inéditos. La primera edición apareció en 1863, publicada por iniciativa de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Siguieron otras en 1892, 1903 y 1906.

Goya, que vivía en Madrid, emprende un viaje a Zaragoza entre el día 2 y el 8 del mes de octubre de 1808 a petición del general Palafox para conocer y representar los sucesos de los Sitios de Zaragoza.[2] En el transcurso de este trayecto pudo contemplar escenas de guerra que se reflejan también en otros cuadros como Fabricación de pólvora en la Sierra de Tardienta y Fabricación de balas en la Sierra de Tardienta, cuya ejecución es contemporánea a la serie de los Desastres de la Guerra.

Desde octubre de 1808 Goya dibujó bocetos preparatorios (conservados en el Museo del Prado) y, a partir de estos y sin introducir modificaciones de importancia —aunque estas leves variaciones hicieron desaparecer elementos anecdóticos en favor de una mayor universalización y mejoraron la composición a la par que incidieron en el rechazo de los aspectos convencionales de la muerte heroica—, comenzó a grabar las planchas en 1810, año que aparece en varias de ellas.

En cuanto a la fecha de su conclusión, Jerusa Vega ha analizado la calidad del papel y de las planchas utilizados y concluye que son de ínfima calidad, lo que no sucede en la Tauromaquia y los Disparates y, por tanto, la fecha de terminación de las estampas tiene que ser la de 1815, pues es en este arco temporal en el que Goya tuvo dificultades para encontrar mejores calidades técnicas.

Así pues, el marco temporal de Los desastres abarca los sucesos ocurridos en España entre 1808 y 1815, fecha en la que se da por concluido su trabajo. El hecho de que no fueran publicados en estos años puede responder, según Glendinning, a la feroz crítica que las últimas estampas hacen del régimen absolutista.

Técnica empleada [editar]

La técnica utilizada es el aguafuerte, con alguna aportación de punta seca y aguada. Apenas usa Goya el aguatinta, que era la técnica mayoritariamente empleada en los Caprichos, debido probablemente también a la precariedad de medios materiales con que toda la serie de los Desastres, que fue ejecutada en tiempos de guerra.

Temas y estructura

Las estampas tuvieron inicialmente el propósito de constituir un álbum patriótico, en consonancia con la petición de Palafox, pero, conforme adelantaba su trabajo Goya amplía los temas para abordar todo tipo de desgracias y sucesos de la guerra provenientes de cualquiera de los dos bandos, pues en muchas de las estampas no es posible identificar quienes son los autores de los horrores. Incluso se acerca a la situación política de la posguerra en las últimas estampas, como las de los denominados «Caprichos enfáticos».

«Y son fieras». Una de las primeras estampas de la serie muestra la participación valerosa de la mujer la guerra, incluso una de ellas sosteniendo en el otro brazo a su hijo.

Los desastres de la guerra, nº 5: «Y son fieras». Una de las primeras estampas de la serie muestra la participación valerosa de la mujer la guerra, incluso una de ellas sosteniendo en el otro brazo a su hijo.

La cohesión temática de los Desastres, en la que no se aprecian discontinuidades temporales entre los asuntos de sus tres partes, vendría a confirmarlo. Estas son:

  • Primera parte (estampas 1 a 47), con estampas centradas en la guerra.
  • Segunda parte (estampas 48 a 64), centrada en el hambre, bien sea consecuencia de los Sitios de Zaragoza de 1808 o de la carestía de Madrid entre 1811 y 1812.
  • Tercera parte o «Caprichos enfáticos» (estampas 65 a 82), que se refieren al periodo absolutista tras el regreso de Fernando VII. En esta sección abunda la crítica sociopolítica y el uso de la alegoría mediante animales.

Por otro lado, Glendinning (1993) señala que toda la serie guarda una coherencia estructural basada en conexiones temporales, causales, analogías y contrastes.

De ese modo, al igual que sucedía en Los Caprichos, Goya establece relaciones temáticas entre las distintas estampas, y de ello son muestra los epígrafes, puesto que algunos carecen de completitud si no se tienen en cuenta los que aparecen en la o las estampas anteriores. Así, la estampa número 10, titulada «Tampoco» no se entiende sin la número 9 «No quieren», en la que vemos a un soldado francés forzando a una mujer. También en la estampa «Tampoco» las mujeres que están siendo violadas «no quieren» serlo. La continuidad del asunto está presente en la secuencia de los textos escritos al pie. Y no acaba aquí, pues la undécima, «Ni por esas», completa la trilogía de mujeres violentadas.

En otros casos se dan relaciones de causa-efecto o de continuidad narrativa en el tiempo. Un grupo de estampas (de la 2 a la 11) muestran la violencia, y a partir de la 12 («Para eso habéis nacido») abundan las escenas de muertos o ajusticiados o de desplazados que huyen de la guerra en las estampas 44 («Yo lo vi») y 45 («Y esto también»), donde, por cierto, además de ratificar lo dicho antes acerca de la continuidad de los epígrafes, Goya afirma, con ellos, que es testigo presencial de los hechos, que actúa como un «reportero» sobre el terreno.

«¿Qué hay que hacer más?». Goya refleja en su obra gráfica la brutalidad y barbarie a que se llegó en la Guerra de la Independencia Española.

Los desastres de la guerra, nº 33: «¿Qué hay que hacer más?». Goya refleja en su obra gráfica la brutalidad y barbarie a que se llegó en la Guerra de la Independencia Española.

Además de la unidad, el grabador aragonés destaca también lo vario de los temas. Así los muertos pueden ser caídos en acción de combate (donde destaca el valor de la mujer, como en los números 4 «Las mugeres dan valor» y 5 «Y son fieras»; o la conocida número 7, «¡Qué valor!», que representa a Agustina de Aragón o a Manuela Sancho disparando el cañón.

La mayoría de las estampas de la primera parte representan ajusticiados, unos sin procedimiento legal alguno («Con razón o sin ella», nº 2; «Lo mismo», nº 3; «¿Por qué?», nº 32); otros tras una justicia sumaria («Por una navaja», nº 34 y «No se puede saber por qué», nº 35, al que sigue el ahorcado de «Tampoco», n º 36); e incluso cruelmente linchados, como en «Populacho» (nº 28), descuartizados en la 33 «¿Qué hay que hacer más?», o empalados en la nº 37 («Esto es peor»).

A partir de la estampa 48 las muertes se deben a las consecuencias que la guerra tiene en la sociedad. Hay fallecidos a causa de la enfermedad, el frío y la inanición: «Al cementerio» (nº 56), «Carretadas al cementerio» (nº 64); congelados en «Las camas de la muerte» (nº 62) y, quizá por todas estas causas juntas, «Muertos recogidos» (nº 63).

La muerte es el tema más constante en todas sus formas y circunstancias. Todos comparten la condición de víctimas, desde los franceses ante las mujeres o el populacho, hasta los frailes («Esto es malo», nº 46 y «Así sucedió», 47), si bien no aparecen entre estas dignidades eclesiásticas, clases dirigentes, ni alta burguesía; más bien al contrario, gozan de tratos de favor, como se puede observar en la número 61, donde «Si son de otro linage», se ven favorecidos de las autoridades francesas.

Esta línea de denuncia política será la predominante en la tercera parte a partir de la estampa 65, en el segmento denominado «caprichos enfáticos», donde el asunto se traslada a la crítica de las clases sociales adictas al nuevo régimen absolutista imperante. Así, se critica la devoción por reliquias e imágenes en las estampas número 66 y 67 respectivamente: «¡Extraña devoción!» y «Esta no lo es menos» o a los nuevos secuaces de la restauración absolutista en España en «Contra el bien general» (nº 71).

«¡Esto es lo peor!». Un lobo escribe «MÃsera humanidad la culpa es tuya. Casti» que remite al escritor italiano Giambattista Casti, autor del poema Gli animali parlanti (Los animales parlantes), traducido al español en 1813, en que aparece el verso «Schiava humanitá, la colpa é tua» (XXI, 57).

Los desastres de la guerra, nº 74: «¡Esto es lo peor!». Un lobo escribe «Mísera humanidad la culpa es tuya. Casti» que remite al escritor italiano Giambattista Casti, autor del poema Gli animali parlanti (Los animales parlantes), traducido al español en 1813, en que aparece el verso «Schiava humanitá, la colpa é tua» (XXI, 57).

Muchos de estos últimos grabados tienen carácter alegórico, aunque su interpretación era un enigma hasta el año 1978. En ese año Nigel Glendinning, publica «A Solution to the Enigma of Goya’s ‘Enphatic Caprices’, ns 65-80 of The Disasters of War» (Una solución al enigma de los «caprichos enfáticos» nos 65 a 80 de Los desastres de la guerra de Goya)[3] y allí mostró la relación entre las estampas 65-80 (los llamados «Caprichos enfáticos») y la obra Gli animali parlanti del poeta italiano Giambattista Casti, a quien Goya retrató en un cuadro conservado en el Museo Lázaro Galdiano. Este libro fue traducido al español en 1813 por Francisco Rodríguez de Ledesma. Como prueba aduce que en la estampa nº 74, titulada «¡Esto es lo peor!», un lobo escribe la frase «Mísera humanidad la culpa es tuya. Casti», que remite al último verso de la estrofa 57 del canto XXI del poema italiano, que reza «Schiava umanità, la colpa è tua». En su obra Casti arremete contra la corrupción del poder, la hipocresía, el amiguismo o la ausencia de libertades y sus protagonistas son animales. En la obra del poeta italiano el lobo es el secuaz de la monarquía, el caballo representa el constitucionalismo y los perros caracterizan las facciones revolucionarias. El búho es alegoría del estamento eclesiástico y el vampiro de los malos consejeros. Todos estos animales aparecen en los grabados de la tercera parte de Los desastres de la guerra. En la serie goyesca, los lobos representarían a los partidarios del absolutismo, el caballo que «Se defiende bien» de la estampa 78 a los liberales, y en general los monstruosos pájaros cercanos a buitres (visible en «El buitre carnívoro», estampa nº 76), o enormes bestias informes (el «¡Fiero monstruo!» de la estampa 81, ahíto de cadáveres humanos que desbordan sus fauces) figuran a quienes se han de aprovechar del resultado de la guerra.[4]

En todo caso, y como traslucen los grabados finales en su extensión original de ochenta estampas («Murió la Verdad», nº 79 y «¿Si resucitará?», nº 80) la gran víctima de la guerra es la Verdad. De todos modos, en la estampa 82 —«Esto es lo verdadero»— y a modo de epílogo, alumbra la esperanza en la unión del pueblo campesino, símbolo del trabajo productivo, y la figura de La Verdad.

Los desastres de la guerra suponen una visión de la guerra en la que la dignidad heroica ha desaparecido y este es una de las características de la visión contemporánea de los conflictos. Lo único que aparece en Goya es una serie de víctimas, hombres y mujeres sin atributos de representación, que sufren, padecen y mueren en una gradación de horrores. Se trata de una visión de denuncia de las consecuencias sufridas por el hombre en tanto que ser civil, despojado de simbología y parafernalia bélica. En este sentido se puede ver como una obra precursora de los reportajes de guerra de la prensa actual comprometida con las catástrofes humanitarias.

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01.11.08

Hipolito Adolfo Taine - Filosofía del Arte

Publicado en Arte, Ciencias Sociales / Sociología, Filosofia tagged , en 11:19 pm por ellibrero

4 Tomos

Descripción: Éste no crea los genios, pero determina condiciones favorables contrarias a su desarrollo, según las diferentes clases de talentos artísticos, y origina una selección entre ellos, dejando florecer los unos y sofocando o desviando a los demás. Así el estado general de desventura de los hombres de la Edad Media tras las invasiones y el duro régimen feudal tras tantas hambres y pestes, su exaltada sensibilidad por el amor místico y caballeresco, la entusiasta adhesión a la concepción cristiana del mundo y del más allá que, según Taine, fueron consecuencias de la depresión general de los ánimos, explican el nacimiento de la arquitectura gótica con sus caracteres peculiares y su expansión en Europa. Decidido a no ver en las obras de arte otra cosa que productos del medio, consagra la quinta, última parte de su obra al ideal en el arte y fácilmente se comprenderá que, habiendo señalado como objeto de la obra de arte el convertir en denominador un carácter notable, el artista se ha de formar la idea de ese carácter y, con arreglo a ella, transformar el objeto real; con lo que el objeto así transformado, se convierte en ideal. Las cosas pasan de lo real a lo ideal cuando el artista las reproduce modificándolas conforme a su idea, y esto se verifica cuando altera las relaciones de sus partes para hacer más visible y dominante algún carácter notable. La Filosofía del Arte, inspirada en las ideas de Augusto Comte y fundamentada sobre el justo reconocimiento de las relaciones que se establecen entre el arte, la cultura y la vida social, es el prototipo perfecto de la estética positivista y, como tal, tuvo enorme predicamento durante muchos años, gracias a la vasta cultura del autor y a la claridad y brillantez de su exposición

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